Behringer anuncia ahora un tope de precio «incluso para los sintetizadores polifónicos más complejos»

Behringer anuncia ahora un tope de precio "incluso para los sintetizadores polifónicos más complejos"

El humo de la fumata Behringer puede llegar mucho más alto: Ahora son capaces de poner precio a sintes que ni han lanzado ni son suyos –su tope quedará escrito para las hemerotecas…

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La historia de los sintetizadores Behringer está dando para terabytes de datos e información, porque sus sonidos… bueno, sus sonidos generan un volumen de datos mucho menor. El asunto es que a la dilatada colección creciente de modelos que la compañía tiene anunciados en fase de desarrollo (por definirlo de alguna manera), y que por descontado aún no ha lanzado, ahora habría que sumar su nuevo comunicado de tentativas de precio.

Llamando de nuevo al espíritu popular y presentándose como una especie de Robin Hood industrial (literalmente, hago uso de todo el sentido de la expresión por aquel famoso personaje), Behringer vuelve a tratar de posicionarse muy al lado del consumidor: «Nosotros, en Behringer creemos en sintetizadores para todo el mundo, que empoderen a cualquier músico sobre este planeta», dicen.

Y tal proclama, no exenta de crítica por lo utópico de su alcance y la exclusividad que en realidad significa para ‘el primer mundo’, sirve como entrada para otra ‘perla’ digna de ser considerada y analizada en todo su contexto…

«Incluso los sintetizadores polifónicos más complejos en el mercado no deberían costar más de 1.500$«, aseguran

Palabras irresponsables, además de injustas, incautas, infundadas

In y Out, entrar y salir, quizá este sea el asunto. Tenemos además un mensaje con un montón de adjetivos ‘In’. Porque ¿quién cree ser Behringer para atreverse a poner precio a productos que no salen de su fábrica (suponiendo que los suyos salgan)? Porque ¿cuál es su poder secreto para analizar cuentas de resultados, estados de proyectos, costes involucrados en el fondo que hayan de ser repercutidos en los precios, en el caso de sintetizadores que no son de su marca?

Sí, ciertamente palabras infundadas, fuera de toda base que sustente el libre comercio. Injustas, también, porque una compañía jamás debería tomarse la libertad de criticar, abiertamente y sin argumentos reales, un término tan difuso como el de los precios de otros –tal crítica, de existir, debería quedar implícita en sus propias escalas de precios a modo de respuesta. Y además, son palabras incautas e irresponsables, porque Behringer no posee el control absoluto y completo de la industria, sometida en realidad a múltiples factores que hasta podrían forzar y modelar su política de precios en cualquier momento.

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En el futuro, cualquier céntimo por encima de esos topes, debería ser recibido como un abuso de la marca, aplicando la misma tesitura que manejan desde su márketing para emitir declaraciones tan faltas de rigor o respeto hacia otras compañías que comparten escena…

La realidad del mercado: Otras compañías hacen malabares con sus precios

Si pensamos en los «sintetizadores polifónicos más complejos en el mercado» –algunos de los cuales son Moog Music One, Arturia PolyBrute, Schmidt Eightvoice, Waldorf Quantum, Sequential Prophet-10, o cualquier modular de gran formato–, las palabras de Behringer sobre el precio vuelven a ser infundadas.

Los componentes de un sinte complejo como Oberheim OB-X8 y otros costes obligados de desarrollo, superan la suma de 1.500$
Los componentes de un sinte complejo como Oberheim OB-X8 y otros costes obligados de desarrollo, superan la suma de 1.500$

Oberheim OB-X8 -panel posterior

Es así porque, en primer lugar, el coste de los componentes necesarios para integrar cada una de esas máquinas ya está cerca de los mencionados 1.500$, sino los supera; y segundo, porque sobre la base lógica de unas especificaciones y la tecnología necesaria para materializar el sistema, es posible determinar un coste de desarrollo, con un precio final definido según el posicionamiento potencial del producto en el mercado. E incluso así, son muchas las compañías de nuestra escena musical que están obligadas a ejecutar auténticos malabares con sus precios finales, atajando incluso evasiones coyunturales de beneficios gracias al buen éxito de otros productos de su catálogo.

Dicho posicionamiento en el mercado define, casi siempre, el número final de unidades de un determinado sintetizador que llegarán a ser colocadas en manos de usuarios, músicos y productores. Y es que modelos de bajo coste como Arturia MiniFreak, Korg Wavestate o Modal Electronics Cobalt5S, por ejemplo, venden una enorme cantidad de unidades en comparación con Oberheim OB-X8, Minimoog Model D 2022 o UDO Audio Super 6, que podríamos calificar como sistemas de boutique. Y así resulta más que obvia una nivelación diferenciada de precios entre diversos tipos de máquinas, incluso el balance entre los costes de desarrollo y producción respecto a los índices finales de venta.

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Hay otros muchos factores, pero casi siempre son los derivados de un número variable de personas con sus sueldos e ingresos –los cuales han de ser justos–, además de los procesos involucrados a lo largo del desarrollo, incluso en las fases de soporte y actualización, que también tienen un coste. Y no olvidemos los servicios de terceras compañías, distribuidoras, agencias, márketing…

Pero claro, ¿qué puede decir una compañía que casi no hace diseño de sonido para sus sintes, por ejemplo, y que incluso define muchas de sus ideas y propuestas mediante copias o sugerencias de los usuarios? Una compañía que sólo hace márketing difuso en redes, que no articula una mecánica de prensa o medios, que siembra la discordia con terceros actores, y que reúne numerosos episodios de polémica con sociedades e individuales, y otras causas, incluso judiciales. Pues es así que al final no ceja en minimizar todo, intentando ridiculizar a otras marcas, relativizando cualquier detalle, obviamente los que no son suyos.

La conclusión práctica es que las palabras se las lleva el viento, incluso las escritas en los mentideros de las redes sociales…

Tomemos nota, será divertido ver cómo Behringer balancea sus precios

Los anuncios en las redes de Behringer de clónicos (o deberíamos decir modelos en perspectiva para burdas imitaciones) de sintetizadores grandiosos como Roland Jupiter-8 o Yamaha CS-80, están edificando el clamor de muchos usuarios que ya imaginan esas máquinas pronto en sus manos. Pero quizá deberían valorar cómo la marca está organizando su trabajo, cuál es la realidad de sus lanzamientos, y en lo sucesivo, qué tipo de compromiso adquieren por sus declaraciones.

Puesto que, desde ya mismo, será oficial tomar como tope de precio para todos los diseños venideros de sintetizadores Behringer, por complejos que éstos sean, la cantidad anunciada de 1.500$. Y mejor aún para la Unión Europea si tomamos la conversión actual a euros al tiempo de escribir estas líneas, cifrada en 1.413€. Cualquier céntimo por encima de esos topes, debería ser recibido como un abuso de la marca, aplicando la misma tesitura que manejan desde su márketing cuando emiten declaraciones tan faltas de rigor o respeto hacia otras compañías que comparten el mismo mercado.

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Al final, la muletilla tan atribuida a Groucho Marx, aquella de «estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros», podría venir muy bien al pelo. Para el caso, un práctico salvavidas en manos de los incautos e irresponsables, por no decir irrespetuosos. La conclusión práctica es que las palabras se las lleva el viento, incluso las que están escritas en los mentideros de las redes sociales. Y es que, sobre sintetizadores, parece más recomendable creerse pocas cosas de un grupo reducido de expertos que muchas falacias emitidas por ciertos embusteros, oportunistas y escamoteadores de dudosas intenciones.