Ocho-cero-ocho son algunas de las sílabas más icónicas de la música electrónica: investiguemos en la historia de la leyenda Roland TR-808, con toda su majestuosidad…

Roland seguramente sería el primer nombre que te viniese a la mente si te preguntasen por un fabricante de cajas de ritmos clásicas. A lo largo de los años 80, esta compañía japonesa lanzó varias unidades de ritmos innovadoras que cambiaron las reglas del juego. Ayudaron a moldear el sonido de la música electrónica como la conocemos hoy. El primero de sus impactos –y quizá aún el más revolucionario– se llamaba TR-808. En este reportaje veremos sus raíces dentro de la gama de Roland de los 70 y sabrás qué le hizo tan especial.

El ancestro

Si piensas en los inicios de Roland Corporation, verás que centrarse en la síntesis de batería es una parte inherente de su carácter. El predecesor de esta compañía, Ace Electronic Industries (también conocida como Ace Tone) se fundó en 1960 por el ingeniero Ikutaro Kakehashi, a quien tristemente dijimos adiós este año. Su primer producto fue una caja de ritmos muy básica para organistas: Rhythm Ace. Tras aliarse con Hammond Organ Company en 1967, Ace Tone logró algunos éxitos con su gama de cajas de ritmos. En 1970, Kakehashi se separó de Ace Tone y Hammond, y formó Roland Corporation, cuyos primeros productos fueron, de nuevo, cajas de ritmos: TR-33, TR-55, y TR-77 (TR equivale a “Ritmo Transistorizado”, en referencia a la gama TO de Ace de órganos con transistor). Los primeros modelos de Roland aún eran cajas básicas de ritmos para organistas, pero con el lanzamiento de los modelos CR-68 y CR-78 en 1978, la compañía dio un paso hacia adelante.

CR-78 (el buque insignia) aún tenía el peculiar sonido de las primeras máquinas Roland –claramente artificial y casi todos sus golpes sonaban delgados y débiles– pero aunque los modelos anteriores se basaban solamente en presets, CR-78 ofrecía opciones básicas de programación con la ayuda de TS-1 Memory Switch (para grabar patrones en tiempo real) o el menos común WS-1 que permitía escribir secuencias por pasos. A pesar de su relativa simpleza y de que hoy muchos lo ven como poco más que el paso previo para la llegada del modelo Roland TR-808, la unidad CR-78 fue popular por derecho propio, y suena en canciones millonarias como In The Air Tonight de Phil Collins, Heart Of Glass de Blondie, e I Can’t Go For That (No Can Do) de Hall y Oates, entre otros artistas insignes.

Roland CR-78, el auténtico antepasado de Roland TR-808

Roland CR-78, el auténtico antepasado de Roland TR-808

La adulada irrupción de Roland TR-808 en el mercado

Lanzada en 1980 y puesta a la venta en Europa en 1981 por unos 900 euros, Roland TR-808 representaba un gran paso adelante en términos de calidad y versatilidad respecto a CR-78: era del todo programable y sonaba con muchísimo más cuerpo. Los circuitos generadores de sonido de TR-808 aún eran analógicos por completo –la unidad LM-1 de Roger Linn ya había ofrecido al mundo la batería digital basada en muestras–, pero el producto en su totalidad era mucho más avanzado que CR-78. Como todas las cajas de ritmos analógicas, TR-808 opera sobre unos principios de creación de sonido similares a los de los sintetizadores analógicos. Cada uno de sus circuitos de batería emplea un circuito básico de síntesis para generar sus sonidos, pero las restricciones de espacio del formato caja de ritmos obligaron a que la arquitectura del sinte fuera más simple que la que cabría hallar en un instrumento normal.

Si te gusta la electrónica, es fácil que te enamores de la placa de circuitos electrónicos de 808 (sus esquemas en este recurso). Los diseñadores de Roland crearon circuitos eficientes y hábiles para cada uno de los 16 sonidos de batería. Piensa en el circuito para bombo de Roland TR-808, por ejemplo, basado en un inusual circuito oscilador conocido como “Red T” puenteado (u oscilador T doble). El circuito del bombo de TR808 se auto-amortigua tanto en base a su frecuencia como a su nivel de salida. Tras disparar un sonido, éste se desvanece conforme desciende su tono. Puedes aplicar una realimentación positiva para ampliar el tiempo de decaimiento y usar un sencillo circuito de filtro en la salida para ajustar el tono del sonido. El resultado es un modo increíble de lograr ese legendario sonido de bombo sin emplear un solo generador de envolvente o ampli controlado por voltaje.

Hoy resulta imposible sobreestimar la importancia de Roland TR-808 en el desarrollo de la música electrónica…

Los mismos principios se aplican al resto de la máquina, y sus peculiares sonidos se generan mediante unos circuitos muy bien diseñados. TR-808 tenía un total de 16 sonidos (aunque había grupos de dos, como los golpes de aro y las claves, o la palmada y las maracas, con los mismos circuitos y por eso sólo podías usar uno a la vez). Los sonidos de TR-808 –desde el profundo y retumbante bombo a sus cajas tan vigorosas, o esa quebradiza palmada y el golpe atonal del cencerro– son ya iconos a pesar de que pocos sonaban de forma realista.

Aunque siendo críticos, Roland TR-808 ofrece ajustes limitados para cada sonido. Sólo afinas timbales y congas, mientras que los tiempos de relajación de todos ellos (menos bombo, platos, y charles abiertos) son fijos. El ajuste ‘snappy’ en la caja ofrece un control sobre su “energía”, pero quitando eso, los únicos valores que se pueden ajustar son los niveles de salida de cada elemento.

Secuenciador X0X visionario

Por si asentar un nuevo estándar para la síntesis analógica de batería no bastase, TR-808 llegó con otro as en la manga. La unión de presets y programación básica a nivel de usuario en CR-78 fue revolucionaria, pero en 1980, el mundo musical había cambiado: Roland TR-808 introdujo el ya legendario secuenciador de 16 pasos Roland X0X.

Elegías y programabas los elementos individuales de la batería con los 16 botones dispuestos en horizontal sobre el panel frontal. 32 ranuras de memoria para patrones permitían programar partes A y B, además de variantes intro/ relleno. La naturaleza limitada de su configuración hacia difícil o imposible programar arreglos complejos, y la ausencia de swing ajustable hacía que el groove siempre estuviese fijo.

Roland TR-808: el popular secuenciador X0X

Con todo, el intuitivo método de programación y su inmediato flujo de trabajo hizo del secuenciador de TR-808 un éxito. Este mismo sistema es usado hoy por muchas cajas de ritmos e instrumentos software.

Como TR-808 salió antes de la adopción del estándar MIDI, no ofrece soporte MIDI en absoluto. Las modificaciones hardware para el soporte de MIDI salieron después de la introducción de dicho protocolo en 1983, pero en su forma estándar, TR-808 apenas ofrecía algo más que la conexión propietaria para sincronización de Roland. Aunque no tan versátil como el protocolo MIDI que pronto la superaría, esta conexión para sincronización permitía a TR-808 esclavizarse al tempo de unidades Roland como el secuenciador MC-4, el arpegiador del sintetizador analógico polifónico Jupiter-8, los secuenciadores CSQ CV/ de puerta, y más tarde con las unidades TB-303 y MC-202.

Usabas las señales de disparo asociadas al cencerro, palmada, y patrones de acentos para controlar el arpegiador de Jupiter-4 (y después el modelo SH-101) o en unión a un CSQ para controlar sintes analógicos. Los fans de Roland tendrían que esperar a la otra icónica caja de ritmos TR-909 (1989) para usar el soporte MIDI de fábrica.

Dada su popularidad, la carencia de competencia, y la relativa carestía de su mayor oponente, sorprende que la propia Roland pensara que 808 no sería un gran éxito comercial…

Popularidad

Roland TR-808 cogió el testigo de CR-78 y pronto ganó fama entre artistas y productores. El enorme éxito de Marvin Gaye, Sexual Healing (1982), usaba en profusión esta caja de ritmos, pero fue el tema Planet Rock de Afrika Bambaataa (lanzado con anterioridad ese mismo año) el que tendría un mayor impacto a largo plazo –contempla un vídeo memorable de una de sus actuaciones sobre la imagen de apertura de este reportaje.

Planet Rock sentó las bases del sonido electro y tuvo una gran influencia en el hip hop, que a su vez originó muchos otros estilos, todo ello debido a la visión del productor Arthur Baker. Desde su salida al mercado, TR808 ha sido el pilar de casi cada género de música electrónica, desde los inicios de la música house y Detroit techno, al dubstep y top 40 R&B.

La pronta popularidad de TR-808 se explicó en parte por carecer de una fuerte competencia. Las cajas de ritmos de Korg como los modelos KR-33, -55, y -77, estaban más cercanas a CR-78 que a TR-808 (aunque el modelo KPR-77 del año 1982 plantó cara al posterior TR-606). La unidad LM-1 Drum Computer de Linn Electronics podría haber sido su mayor amenaza, pero su precio cinco veces más caro que el modelo de Roland era una obvia desventaja comercial. El modelo Oberheim DMX (más barato) era otra alternativa basada en muestras, pero sus únicos ocho sonidos y un secuenciador menos intuitivo le alejaban del atractivo de Roland TR-808.

Dada su popularidad, la carencia de competencia, y la relativa carestía de su mayor oponente, sorprende que la propia Roland pensara que 808 no sería un gran éxito comercial. No fue un fracaso, pero quizá eligieron mal el momento de su lanzamiento.

La caja de ritmos TR-606 era más barata y con mayor atractivo para el público, pero el tiempo iba en contra de esta generación de cajas de ritmos. El formato MIDI y la próxima llegada de máquinas baratas basadas en sampling hicieron que los días de gloria de TR-808 fueran muy cortos.

Tres estrellas: Ikutaro Kakehashi, Arthur Baker y Roland TR-808

Tres estrellas: Ikutaro Kakehashi, Arthur Baker y Roland TR-808

Roland TR-808 hoy: las alternativas

Muchos dirán que el modelo original de Roland TR-808 es imbatible, pero si quieres hacerte con una unidad de las originales, tendrás que rascarte el bolsillo, y mucho. Sólo en los últimos diez años, sus precios se han multiplicado por un factor de cinco. Una unidad decente suele rondar hoy los 3.000 euros y si buscas un modelo en perfectas condiciones, incluso con embalaje original y manual, esa cifra podría duplicarse. En Junio de este año, por ejemplo, asistimos atónitos a la superación de los 5.000€ en unidades 808 y 909 ofertadas en eBay.

Por suerte, hay muchas alternativas. Casi toda caja moderna de ritmos, plugin, groovebox, y pack de muestras, incluyen sonidos inspirados en TR-808. Además, compañías como MFB, Analogue Solutions, Jomox, y Acidlab han creado clones hardware de muy buena calidad. La historia acabó en los lanzamientos, por parte de la propia Roland, de las unidades AIRA TR-8 y la más reciente Boutique Series TR-08 –y si bien es cierto que sus precios nada tienen que ver con las excentricidades que se piden por la máquina genuina, los usuarios tienen que contentarse con sus emulaciones digitales Analog Circuit Behavior, ACB, que ofrecen una enorme facilidad de fabricación para la compañía pero no replican la magia analógica original. No faltan incluso los kits “hazlo-tú-mismo” como E-licktronic YOCTO.

En cuanto a software, el instrumento virtual D16 Nepheton ofrece un instrumento realista. Si no, te valdrá un pack decente de muestras como Goldbaby SuperAnalog808. Siempre tienes la opción de quedarte en las ventajas del software gratuito, y en ese caso, también son muchas las opciones, demasiadas quizá. De las que nosotros hayamos cubierto, destacamos BPB Cassette Drums, que contiene sonidos 808, 909 y 606, mientras que Liveschool Fairchild 808 lleva los mismos sonidos al entorno de Ableton Live, aunque con algo de procesamiento. En la orilla multitáctil de Apple iOS (iPad, iPhone), destaca la reciente propuesta de MVStudio MV08 que conserva los sonidos, pero cambia su panel gráfico en pro de un método adaptado de trabajo. Por último, para quienes ni siquiera deseen molestarse en abandonar su navegador web, io808 encarna una digna imitación que permite disfrutar de las baterías y propiedades del secuenciador X0X en una auténtica experiencia online gratuita.

Hoy resulta imposible sobreestimar la importancia de Roland TR-808 en el desarrollo de la música electrónica. Sin este modelo icónico de caja de ritmos, venerado, adulado, deseado y tantas veces imitado, los estilos electro, hip hop, house y techno serían irreconocibles. O al menos su sonido sería muy diferente del que conocemos.

Roland Boutique TR-08: el influjo X0X sigue vivo

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