Mezclas nítidas: Domina tu espectro de frecuencias

Comprender la forma y el reparto del espectro de frecuencias es vital para lograr mezclas claras y equilibradas –aprende todo lo necesario para liberar tu música de impurezas y solapamientos…

Mezclas nítidas: Domina tu espectro de frecuencias

Primero, estudiaremos lo que significa “rango de frecuencias audible” en relación con el tono. Examinaremos con qué se relaciona cada frecuencia en base a instrumentos musicales acústicos y las notas que generan. Después, consideraremos lo que esas frecuencias significan en términos algo más abstractos –por ejemplo, ¿qué clase de rasgos sonoros, aparte del tono, contiene el rango de 4kHz – 8kHz? Finalmente, veremos por qué es esencial poseer un buen conocimiento de las frecuencias a la hora de hacer música.

Los diagramas de esta página te darán una buena idea del rango de frecuencias que una gran variedad de instrumentos es capaz de generar. Fíjate primero en que una octava se define como el intervalo entre un tono y otro a la mitad o al doble de su frecuencia. Así, si cogemos el ejemplo de LA4 –también conocido como LA440– su frecuencia es 440Hz. La frecuencia de LA3 es 220Hz y la frecuencia de LA5 es 880Hz.

Recordar esta relación entre frecuencia y escalas musicales es muy importante cuando trabajas con los tonos que hay en los extremos de un típico teclado de 88 teclas. La diferencia entre las frecuencias de LA0 y LA1 es de sólo 27,5Hz, mientras que entre DO7 y DO8 es de más de 2kHz. A la hora de ecualizar, unos pocos hertzios supondrán una gran diferencia al ajustar el rango de frecuencias en la parte de graves, mientras que en agudos hay que moverse en rangos mayores. Los diagramas muestran cómo usar una escala logarítmica para manejar esto –la distancia entre las marcas de 50 y 100Hz es igual a la distancia entre 10 y 20kHz.

El diagrama refleja también el rango de frecuencias que generan los instrumentos acústicos, pero recuerda que los instrumentos electrónicos poseen un rango de frecuencias mucho más amplio que el de sus homólogos acústicos. Una guitarra sintetizada es capaz de generar frecuencias entre 20Hz – 20kHz y más allá.

Espectro de frecuencias: tabla de bandas por instrumentos

TABLA DE RESPUESTAS EN FRECUENCIA:
Esta tabla te enseña el rango de notas y armónicos fundamentales de varios instrumentos. La frecuencia y velocidad de cada instrumento se extienden más allá del rango indicado, pero la tabla te ayudará a situar cada instrumento en una mezcla y a considerar los armónicos. Si los afinas de forma diferente o usas variantes de los instrumentos tradicionales –por ejemplo, bajos de cinco o seis cuerdas– las frecuencias de la tabla variarán. Como referencia, incluimos definiciones algo más abstractas de los rangos de frecuencias (haz clic para obtener esta imagen en alta calidad)

Armónicos

Pasemos a estudiar los armónicos. Los únicos sonidos que contienen solamente una frecuencia son las ondas sinusoidales puras. Todas las demás formas de onda tienen información armónica, entendible como una serie de sonidos más tenues en otras frecuencias.

En la imagen de más abajo, Logic ‘Channel EQ’ realiza un análisis espectral de una señal tomada de un sintetizador FM y sin ecualización. Aunque te parezca que el sinte ha creado un montón de frecuencias diferentes, sólo se tocó una nota –en este caso, LA4 a 440Hz. El pico más alto del gráfico se centra en torno a 440Hz, pero hay picos significativos en otros puntos. Esos picos representan los armónicos generados y los elementos de baja frecuencia dentro del sonido sintetizado.

Casi todos los sonidos que uses para crear tus temas –acústicos o electrónicos, grabados en directo o con muestras– contendrán un rango de frecuencias mucho más amplio que el que te podría sugerir su tono fundamental. El carácter distintivo de cada instrumento procede precisamente de los armónicos, y éstos juegan un papel fundamental a la hora de determinar lo que cada parte del espectro de frecuencias significa para nosotros en términos musicales.

Espectro frecuencias: análisis en Logic de una nota LA

Aunque la frecuencia fundamental de la nota LA4 es 440Hz, al analizarla se aprecia claramente su contenido armónico extra

Más allá del tono

Los términos –sutiles y bastante abstractos– que utilizamos para describir los diferentes rangos de frecuencias son muy útiles a la hora de ecualizar. Por ejemplo, podrías dar cuerpo a los graves de un bucle de batería realzándolo por debajo de 200Hz, intentar que las cajas «crujiesen» más fuerte potenciando alrededor de 1kHz, o elevar su presencia de agudos a partir de 4kHz.

Si no sabes por dónde empezar a la hora de ecualizar una pista o filtrar un instrumento, nuestro diagrama es un buen punto de referencia para tener una idea de en qué dirección moverte. Pero es importante que consideres todo esto sólo como una guía.

Mezclar en base a las “normas” es por lo general una malísima idea. Es esencial que escuches lo que estás haciendo y confíes en tus oídos en vez de engancharte a la teoría. Las frecuencias clave no tienen por qué ser las mismas para cada pista en cada instrumento. Toma decisiones según lo que oigas y no en base a lo que creas que deberías oír.

Aplicaciones prácticas

Mezclar quizá sea la razón más importante para estudiar los rangos de frecuencias. Como muchos elementos de la mezcla luchan por encontrar su sitio, es vital saber el lugar de cada parte en relación con las demás para evitar choques.

Algunas canciones –la grabación en directo de un grupo de tres o cuatro componentes, por ejemplo– se mezclan casi «por sí solas», y no necesitan más que unos ligeros ajustes de nivel para que todo suene bien. Si sólo trabajas con cuatro o cinco elementos básicos –batería, bajo, guitarra, piano, y voces, por ejemplo–, únelos sin preocuparte mucho de que choquen, siempre que cada instrumento suene bien, claro. Quizá no sea la mezcla del año, pero los diferentes elementos no se pelearán demasiado.

Pero si el arreglo es más complicado, los sonidos que se solapen crearán áreas confusas en la mezcla. A menos que busques un efecto de tipo «muro de sonido», esta situación puede ser increíblemente problemática.

Es esencial que escuches lo que estás haciendo y confíes en tus oídos en lugar de engancharte a la teoría…

Incluso un sencillo tema electrónico podría contener un patrón secuenciado de batería, bucles de batería o percusión, línea de bajo, colchones, solistas, «puñaladas», riffs sintetizados, y, por encima de todo, voces. Con tantos sonidos diferentes solapándose, la mezcla se volverá confusa en un santiamén. Por eso es útil saber (más o menos) dónde se aloja cada sonido en el espectro de frecuencias.

La técnica básica para hacer sitio es cortar las frecuencias menos importantes de cada elemento. Si tienes un gran riff que lucha por un sitio con la línea de bajo, corta los medios de la línea de bajo a partir de, pongamos, 400Hz hacia arriba y los graves del riff de 400Hz hacia abajo –así ambos tendrán espacio.

Las líneas de bajo y los bombos son especialmente problemáticos, ya que ocupan más o menos las mismas frecuencias y ambos son vitales para el sonido de un tema. La compresión sidechain se ha convertido en la técnica más socorrida para resolver este problema dentro de la producción dance. Consiste en automatizar la compresión del bajo mediante el sonido del bombo, dándole a éste último una momentánea cantidad de espacio extra en la mezcla.

Bombo y Bajo: técnicas de mezcla y combinación

 

Si sabes qué sitio ocupan las frecuencias fundamentales de cada parte, podrás usar esa información para conservar las partes más importantes de ambos sonidos. Por otro lado, si una parte pugna por sobresalir y no hay elementos rivales, realza sus frecuencias fundamentales y dale más presencia.

Nunca nos cansamos de decir que no hay soluciones «para todos los casos» cuando se trata de mezclar un tema, pero es cierto que un sólido conocimiento del espectro de frecuencias te dará un buen enfoque de cómo trabajar, y te ayudará a evitar que los distintos elementos de un tema se peguen entre sí.

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