La actividad de hacer música no tiene por qué ser un suplicio creativo –aquí reunimos algunos consejos prácticos que te ayudarán e inspirarán en tu trabajo de composición…

A todos nos llega este momento tarde o temprano: enciendes tu equipo de estudio con ganas, incluso con alguna idea para tu nueva canción; pero, de repente, te quedas “con la mente en blanco”. Pruebas a plasmar esa idea que sonaba tan bien en tu cabeza y el resultado es que no logras nada, un cero absoluto que además deja heladas tus ambiciones de creatividad musical. O te enfrentas a una situación que parece mucho peor, esa en la que te ves abriendo un nuevo proyecto sin saber tan siquiera por dónde comenzar

Para combatir esa desesperación y salir airoso con música en tus manos, aquí te damos cinco sencillos consejos de amigo: quizá iluminen tu camino y quién sabe, podrían ser capaces de reactivar tu creatividad para hacer música basada en ideas nuevas y refrescantes.

Lo importante es el camino

Una de las mayores barreras en el momento de componer canciones, y algo típico cuando hay escasez de ideas, es el síndrome de la “hoja en blanco”. A menos que te dispongas a hacer música por encargo o ya tengas una idea madurada, aún así el bloqueo creativo puede sorprenderte: mucho nos tememos que tendrás que enfrentarte a un proyecto en blanco en más de una ocasión, y lo sabes. La manera más rápida de derribar ese muro, es un concepto bastante sencillo, disfruta el camino sin pensar en la meta final.

Es más fácil abrir una pista con tu sintetizador, caja de ritmos o sampler favorito y simplemente jugar con presets y samples, que obsesionarte con terminar ese tema tal y como suena en tu cabeza. Respira hondo, relájate y, sobre todo, diviértete. Empezarás jugando con sonidos o disparando ritmos con los parches de tu controlador MIDI, pero casi sin darte cuenta, las musas acudirán a la llamada porque mientras pruebas y experimentas, quizá te topes con un buen gancho solista o un ritmo pegadizo, una línea de bajo pulsante y llena de grooveA partir de ahí, las ideas empezarán a fluir.

No te obsesiones

Estamos seguros de que muchos de vosotros sois unos grandes profesionales y músicos, pero también sabemos que no todos somos grandes y destacados productores musicales. No importa, pues ya seas más o menos bueno, hacer música es un arte como pintar un cuadro, dibujar una ilustración, modelar arcilla… Tu canción no tiene por qué ser perfecta a la primera, no te obsesiones si tu bombo no tiene toda la pegada que rezuma el de tu artista favorito, o si tus coros no son lo suficientemente épicos. Estás haciendo música, se supone que debes divertirte y disfrutarlo. Quedarte atascado en un bucle de 16 compases para cerrar ese proyecto y terminar agobiado, no es el concepto de hacer la música que buscas, ¿verdad?

Desarrolla tu idea, crea melodías, ritmos, experimenta con los efectos más locos… Puede que esa canción no sea perfecta; pero da igual, termínala. Ahora ya tendrás algo acabado de tu cosecha y en tu nueva “hoja en blanco” aplicarás todo lo aprendido anteriormente y con más fluidez.

Tendrás que enfrentarte a un proyecto en blanco en más de una ocasión: la manera más rápida de derribar ese muro consiste en disfrutar del camino sin pensar en la meta final…

De todo se aprende

Nuestro propósito es que hagas música sin complejos ni presiones –es la mejor forma de trabajar. Siguiendo con lo ya comentado, un buen consejo y gran idea es que guardes y captures cualquier idea. Quizá tus primeros temas musicales no fueron los más profesionales, pero puede que en alguno de ellos obtuvieses un buen patch de sinte o sonido, un kit de batería que valiese la pena, o una configuración de la reverb sobre la caja que hacía su sonido enorme y genial. De lo más humilde se puede sacar partido, aprende a reciclar ese material. Cuando oigas algo que te guste, no dudes nunca en guardarlo como preset o archivo de audio. Todos los DAW ofrecen esa posibilidad de un modo u otro.

Si lo que estás haciendo es jugar con tu teclado MIDI, sería casi obligatorio que siempre estuvieses grabando. Un flujo de mensajes MIDI no ocupa apenas espacio, y puedes estar tocando y probando melodías o ritmos durante minutos, cuando de repente surja una buena idea en el proceso. Gracias a tu tecnología, esa idea quedará capturada para siempre, en tu software secuenciador. Jamás permitas que esas interesantes ideas se pierdan para siempre por no tener “papel y lápiz” a mano.

Hacer música sin complejos

Las reglas están para romperlas –eso se dice, ¿no? Seamos sinceros, estás listo para hacer música electrónica y dispones de herramientas para edición de audio que permiten hacer cosas increíbles con el sonido. Esta forma de música tiene muchos géneros o ramificaciones de estilo, pero todos ellos evolucionan porque a alguien se le ocurrió utilizar un sampler, un filtro o un LFO para hacer música electrónica de maneras muy distantes para las que habían sido diseñados. La famosa bassline Roland TB-303 pretendía ser una emulación de bajo real para acompañamiento de guitarristas y percusionistas, y fíjate en el aprovechamiento que ha tenido durante la historia de la música electrónica.

TB-303: cómo usar las cosas de la peor forma y salir ganando

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Experimenta, nunca te pongas limites creativos. Puede que esa pista o sonido no vayan a ninguna parte y termines eliminándolos, pero cabe la posibilidad de que deriven en la línea principal de tu canción y todos los demás elementos se ciñan a su alrededor. ¡Quién sabe, igual creas un género musical electrónico nuevo!

Jamás permitas que esas interesantes ideas se pierdan para siempre por no tener “papel y lápiz” a mano: graba todo lo que toques, aunque sea por MIDI

Adicto a crear música

Este consejo puede ser algo inusual, pero a muchos creativos les ocurre. Sales de casa o del estudio, y en plena calle te vienen ideas a la cabeza, quizá sea en la cafetería o haciendo la compra. Incluso puede pillarte en el trabajo haciendo algo totalmente diferente a componer música. Es una especie de dependencia creativa, como “tener el mono” por no estar haciendo música.

Por eso, un gran consejo en el arte de hacer canciones, es que en los momentos de bloqueo, cuando las ideas no fluyan, apagues todo el equipo y te vayas fuera. Un paseo, sacar al perro, una agradable cena con tu pareja… Puede que, inconscientemente, te hayas enganchado a tu proyecto y en esos momentos, alejado de tu querido DAW, te vengan las ideas y te veas desesperado por retomar de nuevo tu proyecto con la seguridad de tener un buen camino.

Ese será el momento de volver con energía renovada a la creación de tu nuevo tema musical, o al proceso de evitar el bloqueo en el que estabas embarrado. Eso sí, te recomendamos que en tal caso, no abandones a tu pareja en mitad de una cena. O que al menos pagues la cuenta antes de irte –vaya, ¡tú mismo!

Estos consejos para crear música pueden parecerte bastante manidos, e incluso podría ser que ya hubieses incluido alguno de ellos en tu metodología para componer canciones. Pero desde aquí creemos que la música existe para disfrutarla y vivirla. Tocar un instrumento es algo que debería relajarte, y el proceso de hacer música es un experiencia que sólo consiste en pasarlo bien y sentirte realizado con algo de tu cosecha. ¡Así que no te compliques y vive la música de la mejor forma posible!