Durante los últimos 400 años, la ciudad romana de Pompeya ha sido uno de los principales atractivos turísticos de Italia. Tras permanecer enterrada bajo cenizas volcánicas durante más de 1500 años, la ciudad, sorprendentemente bien conservada, se empezó a excavar en 1599, lo que nos ha permitido llegar a conocer cómo era la vida de los ciudadanos romanos. Ahora, el pasado de la ciudad se da la mano con su futuro gracias a una innovadora instalación de Yamaha que permite contar la historia de los habitantes de una de las villas de la ciudad.

Pompeya quedó enterrada cuando el cercano volcán Vesubio entró en erupción en el año 79 a.C. Sin embargo, las cenizas y las posteriores capas de tierra protegieron la ciudad enterrada de los procesos naturales de deterioro y descomposición, así que cuando la redescubrieron, era como si el tiempo se hubiera detenido.

Hoy, la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, recibe unos 2,5 millones de turistas cada año. Recientemente se ha llevado a cabo la instalación de equipos de Yamaha en una de las viviendas como principal componente de una experiencia multimedia que permite a los visitantes hacerse una idea muy real de cómo era la vida en Pompeya en el momento en que se produjo la erupción. Lee el resto de esta noticia…

La instalación, encargada por la Superintendencia Especial para los Bienes Arqueológicos de Nápoles y Pompeya, se encuentra en la casa de Iulius Polibius, un ciudadano acomodado. La crónica que cuentan los hologramas de Iulius y una mujer embarazada (que podría ser su esposa o su hija, los historiadores no están seguros) se complementa con un paisaje sonoro muy variado que incluye sonidos auténticos en distintas habitaciones. Entre ellos se encuentran los sonidos de la calle, el ruido de las obras y del agua en el atrio; el tintineo de la vajilla y la cubertería, y los ruidos propios de la preparación de la comida en la cocina, así como sonidos de animales, cantos de pájaros, niños jugando y el viento en el peristilo, una galería exterior sostenida por columnas.

Un conjunto de 33 altavoces Yamaha NS-AW592, alimentados por tres amplificadores IPA8200 y dos XM4180, permiten que los sonidos lleguen a los visitantes. El control y direccionamiento del audio corren por cuenta de un sistema de mezclas digitales DME64N con cuatro tarjetas de interfaz MY8-ADDA96, mientras que 16 reproductores de medios con tarjeta de memoria SD proporcionan el material.

El sistema ha sido diseñado por Fulvio Liuzzi, responsable de audio del Italian Istituto Per La Diffusione Delle Scienze Naturali, en estrecha colaboración con Rosario Gaudino de la empresa de instalaciones GR Elettronica. Como había trabajado con Rosario y Yamaha Italia en varios proyectos previos, Fulvio sabía que el sistema DME64N sería la solución ideal.

“No hay un sustituto asequible para la potencia DSP del sistema DME64N,” dice Wouter Verkuijl de Yamaha Italia. “Los altavoces se compararon con otras dos marcas líderes del sector y resultaron elegidos por su audio de excelente calidad. Además, también era muy importante que no desentonasen visualmente con el interior histórico de la vivienda. Además de su sonido superior, se funden discretamente con la decoración de las estancias”.

Otro requisito importante para la instalación era que los guías turísticos pudieran utilizarla fácilmente. Gracias a la flexible capacidad de programación del DME, los guías solo tienen que pulsar un botón para que el sistema inicie la reproducción, tras lo cual el sistema DME lo controla todo automáticamente.

“El control WiFi resultó muy útil y lo implementamos utilizando paneles de control de usuario personalizados para cada estancia en el software DME Designer”, comenta Rosario. “Antes de empezar a utilizar el sistema multimedia, tuvimos que conseguir la aprobación del comisionado del Ministerio italiano de Cultura. En cada habitación podríamos cambiar de inmediato la ecualización, la dinámica y el volumen del sonido de cada altavoz de forma inalámbrica. Esto facilitó el ajuste del sistema a la entera satisfacción de todo el mundo.

“Todos están encantado con el sistema”, añade Fulvio. “Los 2,5 millones de visitantes anuales disfrutan de un nuevo nivel de realismo que les acerca a una Pompeya más viva”.

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