Un vídeo-teaser reciente anticipa la llegada de un supuesto sintetizador hardware con tecnología analógica de Behringer… Y nos preguntamos, ¿de verdad podrán, querrán o sabrán hacerlo?

El fabricante Behringer trabaja en múltiples frentes del equipamiento de audio, instrumentos y sonido, pero nunca ha fabricado sintetizadores, al menos a escala comercial.

Aún así, las posibilidades de ver sintetizadores Behringer por las tiendas podrían ser ahora muy elevadas. Todo se remonta al 13 de Noviembre de 2014, cuando el fabricante lanzaba esta misteriosa pregunta en su Facebook oficial

«Si quisierais que nosotros hiciésemos un sintetizador, ¿que pinta debería tener? ¿Sería hardware o software? ¿Analógico o digital? ¿De 49 ó 61 teclas? Disparad…»

Luego vendría el anuncio de preparación de una división en Gran Bretaña para el diseño y fabricación de sintetizadores, bien clónicos o de nueva factura, basadas en unidades clásicas. De hecho, anunciaron incluso que se disponían a resucitar el mítico ARP Odyssey -aunque sería Korg la compañía que, de la mano del inventor y pionero David Friend, lo hiciese de verdad.

Pero hoy, Jueves 7 de Julio de 2016, nos despertábamos con un nuevo destello de energía sintética procedente de Behringer: y es que resulta que, según los cánones del márketing teaser, airean lo que podría ser un prototipo de nuevo sintetizador analógico hardware. La supuesta joya está rodeada de comentarios y caras de asombro, las mismas que presentan creadores de la talla de Richard Devine (el vídeo, sobre la imagen superior).

¿Qué está pasando en realidad? O nos preguntamos, ¿de verdad ocurrirá algo?

Aquí hay «sintetizador encerrado»…

Bien, era gato, de toda la vida, el que estaba encerrado. Pero la verdad es que ese tipo de preguntas y acciones de márketing tienen sus costes, y no se hacen porque sí -una página de Facebook de una multinacional no se emplea para volcar divagaciones de los chiquillos de ventas. Esa cuestión, lanzada al aire, olía en su momento a sondeo puro y duro, y algo de realidad tendría que llevar de forma implícita.

Más allá de la participación de la gente y los usuarios con sus ideas y propuestas, la cuestión no era si Behringer «podría hacer» un sintetizador, sino más bien implicaba un «¿de verdad quería hacerlo?». Hoy nadie pone en duda su capacidad para abordar también este campo con relativa facilidad: sus ingenieros dominan la electrónica analógica y los diseños digitales, como evidencia su extenso catálogo de productos, incluida MIDAS, un auténtico oasis de ingeniería del más alto nivel. Y en los últimos años, han realizado grandes avances en sistemas programados y basados en DSP -como el mezclador digital Behringer X32, por ejemplo, con un enorme éxito de ventas.

En la inmensa tarea de crear un sintetizador hardware, competente y atractivo, que pueda medirse con los productos de los fabricantes consolidados, importa mucho más el «saber hacer», o lo que los guiris llaman «know how« y que tanto nos gusta mencionar…

Behringer controla todo el proceso de fabricación, consigue enormes márgenes en los componentes y es capaz de fabricar a costes muy bajos, porque posee su propia megafactoría en China. Todo ello nos hace pensar -y quizá le hizo pensar a Mr. Uli y sus colaboradores a colación de la pregunta en Facebook- que fabricar sintetizadores Behringer podría ser una opción más.

Después de todo, si es cuestión de conocimientos y experiencia, Behringer lo tendría fácil para conseguirlos de un plumazo envuelto en billetes, como ya hizo con la tecnología de consolas al absorber a MIDAS en Diciembre de 2009, reutilizando con ingenio todos sus desarrollos. Son muchas las pequeñas compañías que desarrollan sintes hardware y que lo tendrían difícil para negarse ante una jugosa oferta de compra desde Music Group.

Y eso nos conduce al dilema de si Behringer realmente debería hacer un sintetizador analógico. A vista de pájaro, el escenario parece muy complicado: muchas compañías, desde las muy grandes (Yamaha) a las pequeñas (Arturia, Novation) o las muy pequeñas (Waldorf o Elektron), crean sintetizadores de calidad, innovadores y con prestaciones extremas.

Por otro lado, la escena es muy competida, con un mercado que no puede medirse en cifras ni ventas con segmentos como el de la guitarra, los estudios y los accesorios de audio. Y las compañías que gozan del mayor nivel de adulación de los compradores, lo hacen invirtiendo mucho esfuerzo en su innovación, como Native Instruments o Korg en sus respectivas áreas del mercado de la síntesis.

Así las cosas, partir de los últimos en el pistoletazo de salida al maratón de los sintetizadores y pretender situarse entre la avanzadilla de carrera, parece ser harto complicado… Este corredor Behringer goza de una reputación de peso en otras especialidades, y no podría permitirse abandonos en mitad de la prueba. Pero, se merecen todo el beneficio de la duda, y esperamos que nos sorprendan.

El prototipo de sintetizador UB-1 creado por Uli Behringer

El prototipo de sintetizador UB-1 creado por Uli Behringer

Sintetizadores Behringer, sí encontramos precedentes

Uli Behringer, el fundador de la compañía y Presidente actual de la misma, estuvo relacionado con la música y la tecnología desde su infancia: estudió Piano intensamente por deseo de su madre, y su padre era un físico nuclear e intérprete de órgano eclesiástico que, en 1966, llegó a construir el primer órgano de tubos controlado electrónicamente. El resto de la historia de Behringer no es muy diferente de casos conocidos como el nacimiento de Apple, por ejemplo, donde todo se cuajó desde los propios hogares de los emprendedores.

Pero el detalle de la biografía de Behringer que nos pone en el sendero del sintetizador es que un joven Uli, de sólo 16 años, construyó un sinte: «En mis primeros años, reparé de todo, desde cafeteras a televisores de nuestros vecinos, y monté un taller profesional de reparaciones en mi habitación», comenta Uli en la nota histórica de su web. «Más tarde, llegué a construir mi propio sintetizador a la edad de 16, el cual tristemente jamás llegó a la fabricación en masa (quizá fue mejor así)», continúa.

Aquel sintetizador prototipo, de nombre clave UB-1, podría significar hoy mucho más que una entrañable nota anecdótica en la vida de un joven adolescente inquieto por la tecnología. Y si bien todo este tratamiento es pura divagación a la luz de una supuesta entrevista, preguntas y un vídeo en una red social, lo que sí es cierto es que pase lo que pase, nosotros te lo contaremos.

Ahora, si quieres participar en la invitación de Behringer para sugerirles ideas sobre un posible sintetizador, tienes todo el conocimiento de causa -y algunas pistas sobre lo que pudiese venir. No te cortes y comparte abajo tus ideas con todos nosotros.

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