Qué significa la idea de “altura”? ¿Es ésta siempre adecuada? Prepara tus oídos para enfrentarte al concepto de loudness

En la miniguía de hoy, examinamos un concepto que quizá parece muy simple, pero que es mucho más complejo de lo que jamás hayas imaginado: loudness (altura o sonoridad). Veremos lo que el término inglés ‘loud‘ (alto) significa desde una perspectiva del nivel de presión sonora y desde una perspectiva subjetiva.

A partir de ahí, analizaremos qué relevancia tiene ese concepto para los productores y por qué debes tenerlo en cuenta cuando hagas tu música. Por último, perfilaremos algunos de los principios que conlleva elevar el nivel sonoro de tus temas.

¿Qué es alto?
Lo primero es definir lo que entendemos por “alto” (‘loud‘). La definición principal es la científica y se usa para comparar los niveles relativos de sonidos múltiples: un sonido alto es aquél que tiene un mayor nivel de presión sonora que otro. Una señal continua a 120dB SPL, por ejemplo, es más alta que una a 110dB. Esta definición de “alto” sólo sirve al comparar un sonido con otro. De forma arbitraria, los sonidos que estén por encima de, digamos, 100dB son “altos”, pero sin un contexto preciso eso no significa nada. ¿Son, por ejemplo, más altos que los sonidos que solemos oír en nuestra vida diaria, los sonidos más altos que podamos oír, o lo bastante altos para dañar nuestros oídos?

Sin embargo, en base a los términos subjetivos de la producción musical y la escucha musical crítica, hay otro significado menos definido. Loudness en este sentido quizá no tenga nada que ver con el nivel de presión sonora de la señal. Un fragmento musical podría tener altos niveles de pico, pero un bajo nivel sonoro. Sería percibido más alto que otro fragmento musical a causa de la distorsión. Un tema podría contener un rango de frecuencias que le hagan sonar más alto que otro, incluso aunque sus niveles medios se ajusten a la perfección. Las preguntas sobre la sonoridad subjetiva se relacionan mucho con la percepción psicoacústica de los sonidos como además con los niveles absolutos de presión sonora. Loudness en este sentido es un asunto complejo y lleno de matices.

¿Debes preocuparte por ello?
Loudness quizá sea un asunto complejo, pero ¿interesa a los productores? En nuestro siglo XXI, la respuesta es un “sí” rotundo. En la época del audio digital, hay un factor muy importante que nivela el trabajo de todos los productores. Una señal digital sólo puede alcanzar un nivel máximo antes de que la forma de onda se rompa y distorsione (clipping). Este nivel máximo (representado por 0dB FS (cero deciBelios a Fondo de Escala) es el factor nivelador. Hay un límite a la cantidad de información que metemos en la señal digital, y eso define la altura máxima de toda señal.

Si superas el nivel 0dB FS en digital, obtendrás una señal recortada e irreparable (clipping)
Pero te preguntarás, ¿no me puedo limitar a subir el volumen cuando reproduzca ese tema? Sí, es posible, pero la sonoridad de un tema es algo mucho más significativo cuando el contexto es compararlo a otros temas. Si reproduces tu tema en el sistema de sonido de un club o a través de un aparato de radio, en ambos casos topará con un limitador que elimine los picos. Aunque la intensidad de ese limitador varía, el resultado final es que todos los temas se limitan a la misma altura de pico. Y ahí es donde el nivel percibido entra en juego. Todos queremos que nuestros temas destaquen entre los demás en un club o en la radio, y por eso es razonable que si tu tema parece ser el más alto, haya logrado ese objetivo.

También hay razones por las que hacer que un tema sea todo lo alto posible no es necesariamente la mejor idea, pero nos ocuparemos de eso más tarde.

¡Qué se oiga bien!
Hoy se acepta de forma casi universal que es esencial crear un tema con volumen alto. Por eso, ¿qué puede hacer un productor para lograrlo? Asumiendo que hagamos que los temas lleguen a su máximo de 0dB FS, ¿por qué un tema suena alto y otro más bajo? Hay varios factores que afectan el modo en el que percibimos los sonidos.

El primero y realmente el más importante es el uso de herramientas manuales de mezcla. Lo hemos dicho anteriormente y lo repetimos: usa sólo las herramientas de mástering y los maximizadores una vez que tu mezcla suene lo mejor posible sin ellos. En esta guía no tenemos sitio para repasar la filosofía de la mezcla –de hecho podríamos llenar cientos de post escribiendo al respecto– pero mezclar es en esencia un juego de equilibrio y acuerdos. Hay dos canales estéreo y cada uno admite una cantidad limitada de contenido extendido a lo largo del rango de frecuencias. No hace falta decir que crear una mezcla que suene alta y potente –y sólo emplear panoramización, EQ y las herramientas dinámicas en pistas individuales– debe ser tu primer objetivo.

Debes pensar también en herramientas correctivas para mezclas como la compresión multibanda. Es un atajo común que rellena de forma eficaz todo el ancho de banda restante al reducir el rango dinámico de múltiples bandas de frecuencia en paralelo.

Por último, está la opción más común: maximización de loudness post-mezcla, ya sea usando un limitador/ maximizador en el bus máster de tu secuenciador, o como parte de un proceso separado de mástering. Los limitadores son compresores rápidos, y con un ratio elevado que recorta los picos de la señal, te permiten realzar el volumen del resto del tema. Los resultados importan en dos sentidos: el efecto descendente de compresión en el pico te permite elevar el nivel de todo lo demás, realzando el nivel medio de la señal, pero eso tiene el efecto de reducir el rango dinámico del tema (es decir, la diferencia en volumen entre los pasajes suaves y los altos). En algunos casos, el contraste entre “suave” y “alto” es precisamente lo que da la impresión de que algunas partes sean altas. Aunque hayas elevado la sonoridad general, podrías haber reducido el impacto individual de elementos más altos como los transitorios de la batería.

Psicoacústica
Por ahora, todo es sencillo y objetivo, pero el concepto loudness es algo más que elevar el nivel RMS. La escucha de la música se determina no sólo por factores objetivos y mensurables (como el nivel medio y el rango dinámico) sino además por efectos psicoacústicos. No olvides que percibimos las frecuencias diferentes de una forma diferente. Los estudios científicos de la percepción de la sonoridad evidencian que la respuesta del oído humano a la frecuencia es no-lineal. Creemos que las frecuencias medias son más altas que los graves y agudos, incluso cuando las mediciones objetivas del nivel de presión sonora demuestran que su altura es la misma. La razón de esto es que potencia nuestra capacidad para oír el discurso hablado y, en términos evolutivos, que podamos oír a los depredadores.

Diagrama de contornos de sonoridad e<br />
quivalente: con SPLs iguales, percibimos que las frecuencias medias son más altas que las graves y agudasEn el diagrama de contornos de sonoridad equivalente (basado en las curvas Fletcher-Munson, a la izquierda), verás cómo cambia la percepción del oído ante el nivel al elevarse la frecuencia. Las implicaciones quedan claras. Si percibimos que los sonidos en torno a dos y 5kHz son más altos que en las demás frecuencias, nuestros temas sonarán más altos cuanto más ancho de banda dediquemos a ese rango de frecuencia. Un tema techno con mucha presión en graves, no muchos medios, y un poco de percusión en agudos nunca sonará tan alto como un tema brostep distorsionado y con muchas frecuencias medias.

¿Tiene esto sentido?
Por último, debes considerar la cuestión de si la interminable carrera en torno a crear el tema más alto es en verdad algo bueno. La llamada “guerra del volumen” es un asunto candente en la música desde hace unos años, y se pide a ingenieros de mástering y productores que hagan que cada tema nuevo suene un poco más alto que los temas anteriores a él. El efecto colateral inevitable de esta búsqueda de la mezcla más elevada es perder rango dinámico. Y perder rango dinámico supone perder detalle, contraste, y sutileza.

Las implicaciones de esta guerra de nivel son tan serias que sectores como los compradores de música, productores, e ingenieros de mástering están presionando a la industria musical para minimizar el uso de las herramientas de maximización del volumen y retener a su vez el rango dinámico. Nosotros no vamos a airear nuestras preferencias, pero hay un hecho indiscutible: si todo se hace más alto, nada podrá destacar entre los demás… ¿Es eso algo bueno?

Equilibra la sonoridad y el rango de frecuenciasPara que las mezclas sean altas, se tiende a usar las mismas herramientas, pero se suele descuidar las más importantes y potentes para maximizar el nivel. Los EQs, controles de panoramización, y compresores básicos de tu secuenciador son lo que necesitas para comenzar. Sólo tras usar éstos, salta hacia las herramientas más avanzadas.

Primero, el compresor multibanda, del que se abusa tanto. El error más común con la compresión multibanda es elegir un preset y respetar sus ajustes. Recuerda al menos este principio básico sobre compresión multibanda: los diseñadores de presets no saben qué irá bien a tu tema. Es esencial controlar las frecuencias, umbrales, y ratios de compresión de cada banda.

PSP Vintage Warmer, uno de nuestros viejos conocidos, pero conviene usarlo con precaución para no arruinar tu másterPor último, el limitador, maximizador de nivel o incluso una herramienta “todo-en-uno” como PSP Vintage Warmer, un viejo conocido en nuestra Redacción.Lo más importante a recordar aquí es que esas herramientas hacen tanto (o más) daño que bien. Si abusas de un limitador para que tu tema suene MÁS ALTO que los demás, destruirá su rango dinámico y arruinará tu trabajo de producción añadiendo una capa de distorsión. Si no nos crees, pon uno en tu bus máster y dale caña a los ajustes… ¿Suena alto o más bien distorsionado e irreconocible?

Recuerda que la limitación, como la mayoría de herramientas para mezcla y mástering, es una cuestión de equilibrio para obtener mejores resultados y no echar a perder un trabajo de mezcla cuidadosa.