La técnica es un aspecto fundamental para el DJ, pero mucha gente parece no darse cuenta…

Alguna vez habéis escuchado cómo vuestro tema favorito aullaba, sólo porque un patético DJ lo estaba ahogando en la mezcla? ¿Alguna vez has odiado a un DJ porque estaba crucificando grandes pistas con una mezcla odiosa? Esperamos no ser los únicos que estén tirándose de los pelos y recordando algunos de esos momentos de cabreo.

No estamos exigiendo mezclas perfectas durante toda una sesión, pero un mínimo de habilidad técnica no estaría de más. Tampoco decimos que todos los DJs estén en la misma categoría, lo cual sería injusto, pero todos sabemos que hay muchos que se ajustan a la perfección con la anterior descripción. Por tanto, ¿qué ocurre?

Nuestra opinión (compartida por algunos colegas) es que no resulta difícil sincronizar dos discos. No es muy fácil de aprender, pero tampoco es que sea como un curso de armonía. Una vez se domina esta técnica, el encargado de decidir qué discos empastarán bien -sin que choquen entre sí-, será el oído del DJ. Eso es una habilidad que necesita práctica, por lo que no se entiende que mucha gente crea que el beatmatching es más importante que saber seleccionar los discos o temas. ¿Cuántos hay que piensen lo contrario?

[…] hay gente que puede escoger temas buenos y saber mezclar al mismo tiempo… Y entonces, ¿por qué no cogerlos a ellos?

Saber programar la sesión es muy importante si vas a realizar una larga actuación, y si tus discos no son buenos, nadie bailará, por muy bueno que seas con los fundidos o transiciones entre pistas. Un oído musical es un requisito imprescindible para el DJ, y la habilidad para escoger vinilos o temas de calidad es vital. También lo es la capacidad de comprender a las multitudes: ver cómo reaccionan ante determinados discos y saber cómo mantenerles en movimiento.

Pete Tong solía decir “vengo de una escuela en la que saber mezclar no lo es todo”. Desde luego, eso es verdad para él y muchos otros que están en la escena desde que ésta apareció. Pero las nuevas generaciones no tienen esa excusa. Entonces, ¿por qué pasa lo que pasa?

Si lo supiésemos, no habríamos divagado durante todas estas líneas. Ahora hay gente muy buena, pero también gente muy, muy mala. Lo que nos sorprende es que los promotores sigan pagándoles por pinchar cuando hay un montón de valores buenos por ahí. “Es que pinchan temas buenos”, pueden esgrimir algunos defensores. Bien, pero hay gente que puede escoger temas buenos y saber mezclar al mismo tiempo… Y entonces, ¿por qué no cogerlos a ellos? Ambas habilidades son requisitos indispensables para un DJ, así que ¿por qué ignorar una de ellas?

La moraleja de esta historia es que, si quieres llamarte a ti mismo DJ, debes aprender unas técnicas y saber escoger buenos temas. Bien, ya lo hemos dicho. ¡Qué alivio!