Cada día, el conjunto de satélites y sondas de la Agencia Espacial Nacional americana (la popular NASA) recoge y envía millones de bits que requieren el procesamiento, estudio e interpretación por parte de sus equipos de seguimiento en la Tierra -imagina entonces la cantidad de datos en bruto que las estaciones terrestres reciben a lo largo de varios años…

Recientemente, Robert Alexander -un estudiante que colabora con científicos solares de NASA– ha tenido la práctica idea de convertir en sonidos audibles los datos procedentes de una sonda (GGS WIND) que mide las fluctuaciones electromagnéticas del viento solar.

Así, la escucha de datos del espacio resulta una labor más práctica que la visualización de representaciones gráficas de los datos, ya que un volumen enorme de datos convertido en audio sólo toma unos minutos para ser escuchado -por ejemplo, diez minutos de audio equivalen a un mes de datos recibidos. Los investigadores son entrenados para escuchar flujos de plasma y otros fenómenos en el audio -escucha tú el sonido del reproductor superior para probar esa sensación.

Cómo se convierten los datos espaciales en audio

Los lectores habituales de SONICplug ya han escuchado con anterioridad sonidos del espacio y del Sistema Solar en otros reportajes y noticias que hemos publicado. Pero ¿cómo es posible convertir datos espaciales en sonidos, o pulsos electromagnéticos en audio como el caso que nos ocupa ahora?

Al igual que un micrófono realiza una conversión de los cambios de presión sonora sobre una cápsula magnética de captación, los sensores magnetométricos de ciertos satélites y sondas de exploración espacial son capaces de medir los cambios sobre campos magnéticos convirtiéndolos en señales eléctricas que son registradas, digitalizadas y transferidas a las estaciones terrestres. Esta técnica recibe el nombre de sonificación.

La huella del Sistema Solar y el sonido del espacio exterior 

Mediante la aplicación de un procedimiento similar al descrito, los archivos de NASA cuentan con registros sonoros de todos los planetas de nuestro Sistema Solar -cuyas «huellas sonoras» particulares puedes escuchar en nuestro post de Junio de 204.

Por otra parte, en Septiembre de 2013, pudimos experimentar el auténtico sonido del espacio interestelar: fue cuando la legendaria sonda Voyager 1 alcanzó la Heliopausa y nos envió sonidos mediante el mismo sistema comentado en esta noticia.

 Más información 

Accede al documento WhitePaper de Robert Alexander donde se describe con todo detalle su conversión de datos espaciales en archivos de audio.

Visita la página oficial de la misión GGS WIND de NASA.

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