Una conexión creativa directa: una futura red social de cerebros interconectados podría suscitar increíbles colaboraciones creativas entre grupos de músicos y otros artistas…

Hoy esto suena a pura Ciencia-Ficción con un toque de esoterismo, además de parecer una situación no exenta de crítica. Pero lo cierto es que unos investigadores de la Universidad de Washington y de la Escuela Informática de la  Carnegie Mellon University, ya han conseguido conectar tres cerebros humanos con la finalidad de que compartan sus pensamientos. De momento lo han conseguido sobre un juego que guarda similitudes con el clásico Tetris, pero todo parece indicar que este resultado podría ser la base futura para establecer una red social con cerebros interconectados que permitiría solucionar problemas de índole compleja. Ya nos imaginamos un posible vínculo a través de Internet, la venta de cierta tipo de cascos para entrar en el sistema, y su posible implicación con la creatividad musical. ¿Es Matrix? ¿Vamos locos y demasiado rápidos? Bueno, ¿qué habría pensado Einstein de Internet y nuestros iPhone & Android?

Su sistema recibe el nombre de BrainNet, y se basa en una combinación de ElectroEncefaloGrafía (EEG) que registra señales cerebrales y Estimulación Magnética Transcraneal (TMS), el cual transmite información hacia otros cerebros de una forma no invasiva –un guiño aquí para tranquilizar a los más críticos. En una segunda aproximación, digamos que EEG registra los impulsos eléctricos indicadores de la actividad cerebral, mientras que TMS estimula las neuronas mediante campos magnéticos. “Potencialmente, este interface podría conectar a muchos cerebros, incluso a través de la Red”, aseguran los investigadores en el archivo online Arxiv que es usado por la comunidad científica para prepublicar documentos de ciencia.

Cuando el Tetris sería el germen de una red de músicos cerebralmente interconectados

En el experimento de tipo Tetris, dos participantes (o expedidores de señales neuronales), decidieron qué elementos del puzzle rotarían. Y expresaban su decisión mirando a dos señales luminosas a izquierda y a derecha de una pantalla. Una pulsando a 15Hz y la otra a 17Hz, emitían un pulso hacia el cerebro del expedidor, captado mediante EEG. Y después, el cerebro de un receptor recibía flashes mediante un transductor TMS, de forma que interpretaba y plasmaba en el juego la decisión inicial del expedidor.

Tras su ejecución sobre cinco grupos de individuos, el experimento alcanzó una precisión superior al 82%, un dato que los investigadores califican de alentador, si tenemos en cuenta que están en los primeros comienzos de su trabajo.

Interconexión cerebral entre músicos

Posteriormente, el experimento se hizo más complejo, e incluyó información adicional en la forma de una atestiguación del receptor sobre la correcta recepción de la primera señal. El objetivo de esta complejidad era que los receptores pudieran decidir qué expedidor tenía una mayor fiabilidad, con un fundamento único en el intercambio e información cerebral.

Dichas decisiones eran transmitidas al cerebro del receptor mediante una estimulación magnética del córtex occipital, que forma parte del sistema visual de la percepción. El receptor integraba entonces la información del expedidor y decidía si giraba el elemento del puzzle o lo dejaba estático en su posición. Y el mismo sistema permitió al expedidor evaluar la participación del receptor en el proceso.

Una red de artistas y músicos con sus cerebros interconectados, impulsando colaboraciones creativas nunca antes sospechadas –aunque de momento sólo transfiere 1bit por operación

El trasvase de información directa entre cerebros es científicamente posible

Esta suerte de interconexión cerebral básica podría ser la raíz de algo mucho más grande. De hecho, los investigadores razonan en su artículo que estos primeros resultados permitirán la creación de interfaces en el futuro que trasvasen información entre cerebros de una forma directa. Eso no sólo permitiría dar una solución grupal a problemas complejos dentro de un cierto tipo de comunidad o red social, sino que se prestaría a otros usos como los que nos hacen volar con nuestra imaginación: una red de artistas y músicos con sus cerebros interconectados, ejercitando e impulsando colaboraciones creativas nunca antes sospechadas –vaya, ¿y por qué no? Sería la auténtica música colaborativa del futuro.

De momento, no podemos ir tan lejos, porque el sistema contempla la transmisión de un bit de información en cada momento. No obstante, sus diseñadores aseguran que dicha capacidad podría crecer en el futuro. Ya te puedes imaginar que se trata de un campo de investigación abierto donde se suscitarán todo tipo de avances y novedades –pero la primera piedra de su evolución ya está bien asegurada.

Fuente original | BrainNet: A Multi-Person Brain-to-Brain Interface For Direct Collaboration