Hace poco más de una semana, tras mi anterior post que repasa mi historia con la tecnología musical y los sintetizadores, os dejaba con una pregunta en el aire: “¿Por qué las grandes marcas no vuelven a fabricar sintes y cajas de ritmos como las de antes? ¡Que lo hagan, tienen los esquemas y todos los detalles!”

Y es precisamente por esto que hoy me apetece felicitar a KORG. Estos chicos han destilado la esencia de sus productos de antaño y la ofrecen en productos nuevos, con circuitería analógica de verdad y a precios de “crisis económica”. Y por si esa hazaña fuese pequeña, también han reeditado MS-20, su sinte más conocido y mítico, con dos opciones de precio que evitan la opción de someterse a vendedores desalmados de segunda mano.

Así que, ya nombrado MS-20 y su actuales versión mini y Kit, paso a relatar mi experiencia con unas máquinas que han devuelto el brillo a los ojos de este niño de 42 años.

Korg monotron

El pequeño, divertido y sorprendente sinte Korg monotron

El culpable de todo: un japonés de nombre Tatsuya Takahashi

El joven ingeniero Takahashi parece tener las cosas tan claras que KORG Japon le ha dado libertad para crear productos atractivos, funcionales, baratos y, lo mas curioso, analógicos de verdad. Su primera creación fue el pequeño monotron. Un sinte analógico portátil con altavoz y alimentado con pilas que incluye el filtro resonante de MS-20¡por menos de 40€!

Menuda sorpresa habría sido que me ofreciesen algo así cuando tenía 14 años… El sonido de este pequeño modulito con teclado de cinta es realmente increíble, y lo bueno es que te lo puedes llevar donde quieras en un bolsillo. Además, es un excelente punto de partida para quien desee experimentar y aprender con un sintetizador real.

Poco después, y viendo que había un mercado para este tipo de analógicos de bajo coste, KORG presentó su monotribe, otro diseño del genial Takahashi, que incorpora un monosinte, un secuenciador y una caja de ritmos analógica en un diseño «todo-en-uno» y por unos 140€ -en suma, es como una respuesta actualizada al viejo combo TB-303 / TR-606 de Roland. En un movimiento de total lucidez, Takahashi optó por montar conectores ‘SYNC’ para conectar otras monotribe o cualquier instrumento de antaño que emplee el mismo protocolo.

Korg_monotribe

Tras los pasos de monotron y Electribe… llegó monotribe. Lejos del simple juego de palabras, Korg volvió a hacer magia con su tecnología analógica

Es justo remarcar el jugoso oscilador de monotribe, uno de los mas versátiles que he visto nunca en un sintetizador sin importar su rango de precio -me parece increíble la de cosas que es capaz de lograr, pues como en los buenos sintes, hay vida en su incansable oscilación.

Reconozco que me quedé impresionado con esta creación de KORG, paso horas con ella exprimiendo su sonido y bailando al ritmo de sus pulsos ácidos. De hecho, a mi primera monotribe ya le he buscado una hermana y ahora son dos en casa. Las enciendo, las conecto y hago música con un instrumento combinado que suena orgánico y con personalidad. Ademas, igual que la serie monotron, esta versión superior monotribe puede alimentarse con pilas e incorpora su propio altavoz.

Korg monotron Duo y Delay

Korg Duo y Delay, más vueltas de knobs al divertido concepto monotron

Más vueltas de knobs  hacia la felicidad

Después de la exitosa monotribe, KORG nos trajo dos entregas adicionales de la serie monotron, los modelos DUO y DELAY. El primero es una variación de dos osciladores VCO con modulación cruzada, y el segundo incorpora una unidad de efecto delay que es una locura sonora con sus sucias e interminables repeticiones. Y para hacerlos más divertidos, tanto la serie monotron como el modelo monotribe montan entradas de audio para procesar señales externas a través de sus filtros.

Al parecer, las ventas de KORG han sido bastante buenas en estos tiempos en que la gente se lo piensa mucho antes de aflojar un euro ante la situación precaria que muchos vivimos. Quizá debido a eso, Tatsuya ha seguido pensando en nuevos productos con el apoyo de una gran marca como KORG, que ha visto la reacción en positivo de todos los amantes de lo analógico.

Así las cosas, fue una sorpresa agradable pero muy lógica que 2013 arrancase con Volca, una gama de pequeños instrumentos analógicos. Una vez más, KORG nos ofrece un diseño retro delicioso para los que tuvimos la suerte de vivir los años dorados de la aparición de este tipo de instrumentos. Tatsuya volvió a innovar con la caja analógica de ritmos Volca Beats, el sinte de bajo Volca Bass y un polisinte analógico, el versátil Volca Keys. Estas maquinas recogen y refinan el legado de la serie Mono e incluyen conectores ‘SYNC’ para su interconexión, así como algunas características extra que las hacen muy apetecibles, como la automatización de ciertos parámetros, conectores MIDI, funciones para directo y un secuenciador con más posibilidades.

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Las unidades Volca Series han escrito un capítulo reciente en la historia analógica de Korg

KORG no tuvo que hacer nada esta vez para promocionar el producto: en cuanto se supo cómo serían y sonarían las unidades Volca, las listas de espera se hicieron interminables, máxime cuando el nuevo producto volvería a ser comercializado por un precio más que razonable, una vez más, cayendo por debajo de 140€. La rotura del stock de Volca fue algo comentado por todos lados y sufrido por mucha gente que esperó durante semanas para obtener su propia unidad, pues al parecer, KORG no fue capaz de responder ante la enorme demanda inicial.

Después de muchos años, ha merecido la pena hacerse con estas máquinas reales que son instrumentos musicales y que no necesitan de un ordenador para generar felicidad…

Pero ahí estaba yo, probando las primeras unidades que llegaron con cuentagotas a España. Y una vez más, las maquinas de KORG llenaron ratos muertos de sonidos y diversión musical, con controles físicos, osciladores analógicos y conectividad fácil entre ellas. No voy a hacer un análisis en profundidad de las características de Volca, hay cientos de reviews y vídeos en la web (por ejemplo, esta prueba de Volca Beats). Solo os diré que, después de muchos años, ha merecido la pena hacerse con estas máquinas reales que son instrumentos musicales y que no necesitan de un ordenador para generar felicidad.

Mucha gente y yo mismo esperamos que Tatsuya Takahashi siga poniendo en nuestras manos este tipo de instrumentos que tanto se echaban de menos, y también que KORG siga pensando en la escena de la música electrónica como lo ha hecho hasta ahora. Desearía que este blog sirva para despertar la curiosidad de aquellos que nunca tuvieron un sinte analógico, o de aquellos que sí la tuvieron y la perdieron por el camino, como es mi caso. Merece la pena que te acerques a alguna tienda donde las tengan para echarte un rato genial probándolas.

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