Nuestra enorme afición por la música, ya sea escuchándola en casa, clubes y conciertos, creándola en nuestros estudios, o como una combinación de todo ello, expondrá en gran medida nuestros oídos a altos niveles de sonido. Y el gran problema al que nos enfrentamos es que una exposición continuada a un nivel excesivo de sonido nos puede causar serias pérdidas auditivas para el resto de nuestras vidas.

Los médicos expertos en otorrinolaringología identifican el trauma acústico como un efecto que puede ocurrir de una forma súbita, como resultado de una exposición a un sonido eventual que sea emitido con una alta intensidad. Imagina la exposición cercana a estallidos de petardos o fuegos artificiales, a disparos con armas de fuego, o tu exposición accidental a un acople de señal frente a un array de altavoces en un escenario… Todos esos sucesos ocasionan ondas expansivas de duración breve, aunque muy intensa, y generan el tipo de sonidos que pueden ocasionar un trauma acústico.

Hablando en términos fisiológicos, la onda expansiva afecta a las células ciliadas de la cóclea, lo cual provoca una pérdida auditiva aguda que, con frecuencia, viene acompañada por mareos y pitidos en los oídos. ¿Recuerdas el efecto posterior en tus oídos después de haber estado en las primeras filas frente a un escenario provisto de una potente instalación de PA? La pérdida auditiva ocasionada suele ser pasajera y mejora en los días siguientes a la exposición al sonido; sin embargo, no siempre se restablece la capacidad normal de audición.

Cuida siempre tus niveles de escucha, y nunca descartes el uso de tapones protectores para los oídos siempre que sea necesario…

Los médicos también se refieren al trauma acústico acumulado, que puede también ocurrir tras una exposición al ruido y a niveles excesivos de sonido durante tiempos prolongados -es un efecto adverso que sufren los trabajadores de ambientes ruidosos, así como músicos de directo, instaladores, técnicos de sonido, fotógrafos de conciertos y otros profesionales que no protegen sus sonidos de forma activa.

Ante una exposición al ruido y niveles altos de sonido, la sensibilidad auditiva se ve reducida de forma temporal. El fenómeno se conoce como Desplazamiento Temporal del Umbral auditivo (Temporary Threshold Shift), o mediante las siglas TTS. Y cuando un TTS tiene lugar en varias ocasiones, los efectos pueden acabar ocurriendo de forma permanente, constituyendo un Desplazamiento Permanente del Umbral auditivo, Permanent Threshold Shift, o PTS). En tales situaciones, el conjunto de las células ciliadas del oído interno pueden sufrir daños que no se reparan por su capacidad natural de regeneración. Y como consecuencia, se produce una severa pérdida de audición que sólo puede ser remediada mediante dispositivos de asistencia auditiva.

Como en muchos casos médicos que se identifican cuando ya son irreparables, la mejor recomendación empieza por la prevención. Vigila tus hábitos de escucha musical, así como aquellas situaciones que pueden exponerte de forma eventual a altos niveles de sonido. Cuida siempre tus niveles de escucha, y nunca descartes el uso de tapones protectores para los oídos siempre que sea necesario.

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