Olvídate de dietas y «operación bikini», ha llegado el momento de sobrealimentar tus pistas con este menú de trucos de producción a base de EQ, compresión y estrategias por capas que engrosarán tus mezclas…

Cuando empecé a meterme en el mundo de la producción musical, una de las primeras cosas que parecía no lograr era conseguir ese sonido «grueso y lleno» que podía escuchar en mucha de mi música favorita. Incluso en temas que consistían en muy pocas partes, escuchaba ese sonido profundo que era imposible de recrear en mis temas.

Tras navegar en incontables foros y secciones de preguntas y respuestas de diferentes medios, me di cuenta de que no era el único que se estaba dando de cabezazos contra un muro -de hecho, parece estar claro que esa mezcla «rica y llena» es algo que separa a los principiantes de los profesionales.

Como muchas cosas en la vida, la práctica te perfecciona, aunque para mí, había algo más que unos cuantos trucos de producción en busca de momentos de epifanía en éxtasis que mejorasen mis habilidades como productor y me dieran ese sonido «grueso y lleno» en mi mezcla.

Alguno de esos momentos «Eureka» llegó como resultado del asesoramiento y consejo de otros productores, mientras que otros aparecieron tras un duro trabajo y mucha experimentación. Todo ello contribuyó a una sensación de «correr un tupido velo», que me permitió ver claramente hacia donde podía llevar mi música y de qué manera hacerlo.

Me gustaría compartir aquí contigo lo mejor de esos trucos de producción, para que también puedas correr ese velo, y ser capaz de hacer que tus temas suenen más gruesos y llenos… ¡como nunca antes!

Ecualización con cariño

El primer punto que quiero remarcar en estos consejos y técnicas para la «mezcla de tu temazo», es la ecualización -o EQ, como solemos decir. Estamos constantemente explicando, y con mucha razón, que hay que usar la EQ para separar esas frecuencias que chocan entre sí en las diferentes partes de nuestras producciones.

Moldear las distintas áreas del espectro de frecuencias en cada instrumento, parece ser la mejor manera de conseguir una mezcla nítida y balanceada. Si bien esto es indudablemente cierto -y es un enfoque que animo a seguir de todo corazón-, quiero alertarte a que primero estés muy seguro de lo que estás cortando por medio de la EQ, y si realmente esas frecuencias están perjudicando a otras en tu mezcla.

Respecto al peso de la mezcla en general, este consejo se hace más significativo en lo que se refiere al espectro de bajas frecuencias. Por ejemplo, es casi un hábito en mí que vaya directo a cortar frecuencias graves en los riffs de sintetizadores y guitarras, para asegurar el espacio a las partes de bombo y bajo -es decir, me encuentro de repente ecualizando esas partes casi de forma automática.

Podría ser una acción legítima a tomar, pero mi opinión es que antes se haga una buena escucha, para dar por seguro si realmente es necesario ese recorte en graves. Lo peor en este caso, es que mis partes de sintetizadores y guitarras no choquen con nada en la mezcla, y todo lo que realmente esté consiguiendo con esa EQ sea que esa pistas acaben sonando flojas y, lo adivinaste, débiles.

Guía relacionada: EQ sustractiva, usos eficaces

 

Uno de mis héroes de todos los tiempos en cuanto a producción musical es Four Tet. Una importante lección que aprendí de él en cuanto a trucos de producción, me viene ahora a la mente una vez más: en una excelente entrevista publicada en Future Music hace mucho tiempo, Four Tet reveló que el secreto para las mezclas tan ricas y completas que hace en su música, ¡es no hacerles nada!

Para dejarlo claro, Four Tet explicó que hacía lo mismo con la ecualización de sus pistas, permitiendo que todo el espectro de frecuencias al completo contribuyese al «todo» en el sonido del tema final. Así que al menos recuerda este enfoque la próxima vez que abordes la EQ en tus producciones, ¡sé muy cuidadoso en el modo en que la uses!

Compresión: es fácil… !sobrecomprime!

El siguiente capítulo en esta consideración sobre trucos de producción en busca de mezclas «más gruesas», es quizá el más obvio: la compresión. Nivelar los cambios dinámicos en tu sonido para obtener uno más sólido, es el uso más común que le darás al compresor. Así que es una herramienta importante a tener en cuenta en los siguientes consejos.

Más allá de asegurarte de que tu sonido no se sumerja bajo un umbral imperceptible entre el resto de pistas, la compresión ayuda a empujar tu sonido a la cabeza de tu mezcla. Para una parte carente de peso y cuerpo, trata de usar una configuración exagerada y extrema para realzar ese sonido – necesitarás prestar atención a la relación entre umbral, ratio, ganancia de compensación (make-up) y volumen general de salida de esa pista sobre la que apliques el compresor.

Mientras que normalmente buscarías reducir el nivel general en un rango de 3 a 6dB, intenta reducir los picos en tu sonido unos 10dB, permitiendo así elevar los niveles más bajos en una relación similar. Podríamos denominar a esta técnica como «sobrecompresión».

Te sorprenderás de las diferencias que pueden ser escuchadas entre un sonido con un nivel relativamente alto de pista y el mismo sonido con un volumen más bajo, pero con la sobrecompresión aplicada. De hecho, me parece un buen experimento indagar y aprender más sobre esta técnica y escuchar realmente la mejora que imprime a tu sonido -duplica una pista que creas que necesita más grosor, reduce el volumen de la pista duplicada, y aplícale una compresión extrema, con un ratio alto, un umbral muy bajo y un alto nivel de ganancia de compensación (make-up) a la salida.

Compresión: un universo paralelo

Un segundo enfoque de compresión que resulta increíblemente útil para engordar el sonido, es la compresión en paralelo, también conocida popularmente como la compresión de estilo New York. Es una técnica muy conocida, abordada en innumerables tutoriales, por lo que comentaré brevemente su funcionamiento, aunque hay que subrayar que su uso puede cubrir la totalidad de la mezcla, siendo especialmente beneficiosa en las partes de batería.

El uso típico de la compresión, es el de reducir las partes más fuertes de la señal sonora, lo que llamarían compresión «hacia abajo». Lógicamente, la situación inversa también existe. Una compresión «hacia arriba» analiza la señal entrante y, si ésta cae por debajo de cierto nivel, se aumenta con el control de ganancia de compensación o ‘Make-Up’. Esta clase de compresión es más difícil de implementar con un solo compresor, ya que también aumenta el ruido de fondo de la señal procesada, ¡algo que la mayoría de productores trata de evitar!

Entonces, ¿cómo conseguir los resultados de una compresión «hacia arriba» con un clásico compresor de funcionamiento «hacia abajo» y sin aumentar aleatoriamente el nivel de ruido de la señal? Pues usando… ¡la compresión en paralelo!

La idea es hacer una copia de tu señal a través de un bus, comprimirla fuertemente, y mezclarla de nuevo con la señal original. En la práctica lo que ocurre es que las partes más fuertes de la copia son reducidas en buena medida por las partes sin procesar; es decir, cuando esta señal es mezclada de nuevo con la original, efectivamente realzas las partes más tranquilas de tu sonido sin necesidad de tocar las más fuertes. Inteligente, ¿no te parece?

Como he dicho anteriormente, la compresión en paralelo hace maravillas sobre las pistas de batería. Envía una de éstas a través de un bus auxiliar, comprime esa señal de manera extrema y sin miedo -unos -40dB de reducción en ganancia no sería raro-, y vuelve a mezclarla con la señal original… ¡gratificación de producción musical instantánea!

Sin embargo, esta técnica de compresión paralela también funciona de maravilla cuando es aplicada sobre pistas de instrumentos, así que pruébala allá donde encuentres que le falte peso a tu mezcla.

Guía relacionada: Compresión New York con Ableton Live

Trucos de producción: capas «multicolor»

La parte final que deseo tratar son las capas, posiblemente una de las herramientas más importantes en el arsenal de un productor que pretende reforzar su sonido. Algo a lo que siempre debes prestar atención cuando trabajes con capas es el efecto de phasing: si tus capas sonoras son muy similares, o están algo fuera de fase entre sí debido quizá a la latencia introducida por algunos plugins, podría aparecer un ligero efecto de phasing que debilitará el sonido general del conjunto de capas.

Ante esta problemática, ayuda sobremanera que los DAWs modernos realicen una Compensación automática de Latencia referida a los Plugins (PDC). Pero si esto sigue generando un problema en tu caso, modifica una de tus capas mediante el procesamiento con algún plugin, o trata con EQ la zona afectada en esa capa.

Para las partes de sintetizadores creadas mediante MIDI, las capas son una auténtica bendición. Tan sólo duplica tu archivo MIDI desde una nueva pista que dispare un sonido diferente de sintetizador, ¡y empieza a experimentar!

Guía relacionada: Sintetizadores en capas

 

Algo que me gusta probar con esta técnica es disparar una nueva capa con el mismo patrón MIDI, para hacerlo surgir poco a poco desde la nada -y si me gusta cómo queda la aparición gradual del nuevo sonido sumándose al original, dejaré esa capa. En caso contrario, probaré otra nueva. Puede ser útil que al principio juegues con algo similar al sonido original, para después ser más y más creativo, buscando resultados más ricos y complejos con la mezcla de capas diferentes.

Cualquier parte de audio que uses como capa adicional, podría ir también procesada mediante distintos plugins que generasen un timbre diferente, o realzasen un rango de frecuencias diferente del original. Después mezcla el conjunto de capas extra más el sonido original, como mencionaba anteriormente.

Capas: sube y baja octavas

La combinación de partes originales con capas desplazadas tonalmente, puede ser otra técnica muy fructífera que deberías tener en tu libro de ideas. Las partes de sintetizadores solistas llevan a menudo capas duplicadas, aunque una octava por encima; incluso puedes filtrar en paso-alto dicha capa alta extra para que resulte menos obvio que la doblaste. Esa capa alta adicional puede servirte, además, para reforzar los armónicos superiores del sonido original.

Y pensando al contrario, algunos sonidos de bajo se beneficiarán cuando les sumes un sencillo oscilador de onda senoidal, en una capa a una octava por debajo del sonido original. Esto obra maravillas especialmente con sonidos distorsionados que suelen llevar repartida su mayor carga energética en el rango de medios, más que en los graves, dando como resultado una señal combinada por capas con profundidad y perfilado.

La conclusión creativa

Espero que los trucos de producción comentados en este post te sirvan de ayuda y como recursos prácticos para engrosar y reforzar tus mezclas. Un uso cuidadoso de la ecualización, la compresión inteligente y el apilado creativo de capas, son técnicas que pueden ser usadas en conjunto o de forma aislada, de una forma sutil o amplia, y siempre teniendo presente que son trucos a tener en cuenta para dar cuerpo a tus sonidos.

Por supuesto, disponer de excelentes sonidos de alta calidad como punto de partida siempre es una gran ayuda. Dedica también tu tiempo a leer guías similares en nuestro Canal de Mode Audio para descubrir y dominar más técnicas de producción musical. ¡Sé creativo hasta que nos «vemos de nuevo» en el próximo tutorial!

Este contenido se publica mediante licencia expresa del autor. El texto original en inglés «Fat Beats: Thickening Up A Thin Mix» está disponible en el blog Magazine de Mode Audio.

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