Por mucho que los odies, los filtros aún son del todo imprescindibles para pulir tus producciones. Quizá el desprecio de muchos se deba a que su aplicación parece demasiado trivial. Pero, en realidad, dispones de varios caminos, y aquí te señalamos algunos de ellos…

El más obvio consiste en emplear un barrido automatizado sobre el filtro. ¿Qué tipo de filtro? Pues paso-bajo, paso-alto o paso-banda. Cualquier tipo funcionará de forma estática sobre fragmentos vocales, por ejemplo. Sin embargo, para los barridos se aconseja un paso-bajo. Si es resonante mejor, pues añadirá un toque puntiagudo al desplazar la frecuencia.
Una alternativa ante la automatización manual es el empleo de una envolvente para el manejo de la frecuencia de corte. Debes ajustar los tiempos de ataque y desvanecimiento, así como el umbral; por tanto practica a conciencia antes de decidirte. También son interesantes los filtros modulados, por ejemplo a partir de un LFO –usa esta última variedad para lograr un resultado más inquietante sobre voces y otros sonidos–.
En nuestro archivo de apoyo, comenzamos aplicando un filtro paso-bajo resonante, y después un paso-alto. La última sección emplea una envolvente de filtrado con el plug TC Filtrator.

Descarga el archivo de apoyo.

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