Si creciste a principios de los años 80, lo más probable es que lo primero que conocieras de Stevie Wonder fuera I Just Called… y si hubieras tenido el más mínimo gusto musical, habrías salido corriendo. Sin embargo, en 1972, las cosas eran muy diferentes, pues Stevie acababa de lanzar Talking Book –un disco que no tenía ni un solo corte malo.

Quizá, el mejor y más memorable de todos fuera Superstition, que incluía una de las mejores intros de la historia. Mucha gente sigue creyendo que tocaron aquél riff con una guitarra, pero se olvidan de quién escribió el tema –¡Stevie es un mago de las teclas! En efecto, el instrumento que empleó fue un Hohner Clavinet D6, el famoso «clavicordio eléctrico».

Cada una de las 60 teclas del Clavinet tenía un «pistón» en su parte inferior, que al pulsar la tecla golpeaba una cuerda contra un yunque metálico. La cuerda era amortiguada al instante por una almohadilla de algodón (pegada a la base de la tecla), antes de que una pastilla magnética captara el sonido. El bueno de Stevie, cuyo interés por las novedades ya es legendario (es un incondicional de la feria NAMM), ya tenía uno antes de que empezara su producción oficial.

Cómo recrear ese clásico sonido de Superstition, Stevie Wonder

Bueno, podrías buscar un D6 de segunda mano (décima mano, más bien) y pasarte los dos próximos años restaurándolo… O quizá mejor, apostar por la vía digital.

Tienes tres alternativas digitales. La primera y más fácil sería recurrir a un CD de muestras funk de los años 70, ¿pero qué gracia tiene eso? Luego vendría un emulador dedicado, y si utilizas Logic Pro ya lo tienes –el excelente EVD6–.

Pero, si no tienes dinero para un CD o un softsinte dedicado, puedes aproximarte bastante al sonido de un Hohner Clavinet D6 usando un softsinte dotado con dos osciladores –por ejemplo, el clásico NI Pro-53 o el gratuito HG Fortune Cookie 2012.

Ajusta los dos osciladores a una onda cuadrada (pulsos), el primero afinado a la mitad y el segundo a dos tercios de su recorrido. Abre el corte del filtro paso-bajo a tope, sube la resonancia a algo más de la mitad y pon todos los controles de la envolvente a cero. Luego configura la envolvente del ampli –ataque cero, media caída, sostenido cero y una pizca de desvanecimiento–.

Ya sólo falta ajustar el control de amplitud del pulso en los osciladores (empieza en torno a cero para el primero, y a tope para el segundo), cortar graves por debajo de 150Hz, conectarlo a un emulador de válvulas… ¡y darle caña!

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