Para tener éxito y resultar eficaz, una línea solista debe destacar, pero también ha de encajar bien en el tema musical… ¿No es algo paradójico?

Una voz solista posee cinco rasgos principales: penetra la mezcla, atrae y mantiene la atención del oyente, provee un potente gancho musical, resalta en la mezcla, y funciona bien en la mezcla. Veamos cada propiedad en detalle.

La voz solista de un tema debe, por definición, penetrar el resto de la mezcla. Si no lo hiciera, la percibiríamos como una voz secundaria y no primaria (solista). Los tres modos más comunes para que una voz penetre su mezcla son el volumen, el rango de frecuencia, y el timbre. Si la voz posee un volumen alto, será oída por muy densa/ elevada que sea la mezcla.

El problema de elevar la amplitud de una voz solista es que podría hacer que la voz –o incluso todo el tema– sonase muy alto. Elegir el rango correcto de frecuencia y el timbre lo solucionará. Si una voz solista ocupa un rango de frecuencia por sí misma y no compite con otras partes de la mezcla, podrá convertirse en el punto focal en lugar de ser sólo otra voz más en la mezcla. Lo mismo vale para el timbre. Un timbre penetrante –es decir, que posea un fuerte componente de frecuencias agudas– penetrará de forma eficaz hasta las mezclas más pesadas y densas.

Mucho más excitante es cuando la voz solista es tanto dominante como miembro en igualdad de condiciones de la mezcla…

Ahora captemos la atención del oyente. Una penetrante voz solista obtiene atención a un nivel puramente fisiológico: nuestro cerebro presta atención a lo que se hace más de notar. Pero esta atención se desvanece rápido si la voz no nos atrae desde un punto de vista musical. Por eso, la voz solista debe tener un sonido atrayente y una línea rítmica/ melódica igualmente atractiva.

El tercer componente de una eficaz voz solista es un buen gancho. Un gancho es una frase pegadiza –usualmente (pero no siempre) corta– que “engancha” a los oyentes y les hace querer oír más. Toda canción pop de éxito ofrece un gancho eficaz.

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El objetivo: alcanzar un delicado equilibrio

Si piensas en una canción como en una película, programa de televisión, o similar, y en sus partes constituyentes (batería, bajo, guitarra de ritmo, etc) como los actores, la voz solista sería la estrella del reparto. Pero ser la estrella no te hace ser alguien sin relación con el resto del reparto. Las estrellas deben ver formas de celebrar su estrellato, pero compartiendo el escenario con los otros miembros de la producción. En términos musicales, la voz solista debe destacar por encima de la mezcla, pero quedándose dentro de ella.

Destacar en la mezcla conlleva imbuir a la voz solista con tanto dramatismo y proximidad que llegue a los oyentes –y a sus cuerpos– de forma directa. Así, las voces y líneas solistas suelen ser atrevidas, extrovertidas, e incluso situarse sobre el resto de partes. Las voces solistas deben sonar atractivas aún en mezclas densas, elevadas y muy enérgicas, con varias capas secundarias.

Además de sobresalir en la mezcla, una buena voz solista debe encajar bien en la mezcla. Si no, el resultado sonaría como un vehículo para la voz solista: un solista acompañado de un telonero… ¡Qué aburrido! Mucho más excitante es cuando la voz solista es tanto dominante como miembro en igualdad de condiciones de la mezcla. Es una bonita paradoja musical: destacar entre elementos musicales iguales. Se acerca a la magia de la polifonía, donde cada voz destaca por sí misma, pero contribuyendo a una armonía grupal general.

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