Reply To: Téo & Téa

#8994
José Antonio Álvarez
Superadministrador

Creo que Jarre mantiene y mantendrá su condición de gurú electrónico debido a sus logros del pasado (tras 29 años, Oxygène sigue siendo un disco indispensable que todavía suena fresco),
pero también gracias a su mentalidad musical tan abierta (son conocidas sus colaboraciones con DJs y productores de vanguardia que le consideran como una influencia muy respetable). Sus conciertos han servido de laboratorio para probar tecnologías de espectáculo que hoy son habituales, pero que en su momento, sólo eran trucos exclusivos (los sistemas Panni de proyección a gran escala, o el empleo de láser). Y sus producciones siempre han comunicado una sensación personal, a pesar de que en muchas ocasiones, «JuanMi» se haya repetido hasta la saciedad con recopilatorios y discos de directo que no ofrecían nada nuevo.

En tus palabras, tocas un asunto que siempre me ha hecho recapacitar sobre el fenómeno fan. Recuerdo que cuando Jarre presentó su álbum Metamorphoses (el disco en el que, según sus comentarios, descubrió Digidesign Pro Tools),
fueron numerosos los seguidores tradicionales que renunciaron de su música. He llegado a saber de gente que odia la simple aparición de percusión en un tema de Jarre que vaya más allá del uso de charles procesados con talking box (perdón, quise decir Electro-Harmonix Talking Pedal, oops). Y cualquier movimiento que le identifique con otros estilos -como su uso de elementos propios del dance, o sus apariciones en directo vestido con un chándal-, es categorizado casi como un sacrilegio.

Además, no conozco ningún artista que entre sus miles de seguidores, cuente con huestes enormes de fans que están dispuestas a comprar, comentar y promocionar todo lo que tenga que ver con su ídolo, y que al mismo tiempo, disfrutan menospreciando y criticando sin piedad cualquiera de sus manifestaciones excéntricas. ¿Son ellos sinceros, quizá muy objetivos, gente adulta que tiene los pies en el suelo? No lo sé, pero no deja de ser un fenómeno que me resulta curioso.

Gracias al trabajo con Future Music, he disfrutado en dos ocasiones de la compañía de Jean Michel Jarre. Me parece un tipo estupendo, un gran friqui de los sintes, y una estrella libre de la prepotencia permisible de un hombre de su talla.