Yamaha CS01, el sintetizador de bolsillo
FACTOR DE CULTO85%
RELACIÓN PRESTACIONES / ANTIGÜEDAD70%
RESULTADOS SONOROS70%
VALOR RESIDUAL (2015)80%
76%Nota Final
Puntuación de los lectores: (7 Votes)
93%

Tras construir algunos de los sintes más grandes de la historia, ¡el último sintetizador analógico de Yamaha fue el más pequeño de todos! Así que nos colgamos nuestro minúsculo Yamaha CS01 y le damos un repaso, justo ante la llegada de Yamaha Reface y la supuesta resurección de CS…

El pequeño Yamaha CS01 es un bicho raro de la gama CS. Tiene teclas diminutas, un altavoz incorporado y un par de ruedas de modulación que a más de uno le provocarán la risa. Vamos, que podrías encontrarlo en la sección de teclados de juguete durante las rebajas veraniegas de unos grandes almacenes. Entonces, ¿será muy cutre, verdad? Bueno, no del todo. Si llega a ser tu único sintetizador analógico, quizá no puedas presumir de él, pero sonará mejor que muchos otros modelos “a la última”.

El diminuto Yamaha CS01 es un sintetizador muy potente, con carácter, aunque esté confinado en una carcasa de plástico barato… ¡al más puro estilo Bontempi! Todavía recordamos cuando lo vimos por primera vez en la tienda de Luis Estrella, en el centro comercial Carrefour de Alcobendas (entonces Continente, Madrid)… ¡Y eso fue en 1982!

De juguete

La primera versión de Yamaha CS01 apareció en 1982 y sólo costaba unos 300€. Era un monosinte bastante básico que contaba con un solo oscilador. Se diseñó para que fuese portátil, pudieras colgártelo en bandolera y así vacilar con tus colegas guitarreros. Todos los controles son deslizadores o conmutadores verticales, y el panel resulta muy intuitivo. El oscilador ofrece cinco formas de onda y puede asignarse a cuatro longitudes, o bien dejarlo inactivo para obtener un cierto tipo de ruido blanco.

El filtro tiene bastante mordiente –algo poco común en Yamaha– pero sólo permite ajustar la resonancia a dos valores (alta o baja). Además, por desgracia, el filtro del modelo MkI no oscila de forma libre. Esto se corrigió en MkII, que incorporaba un deslizador variable, un alto grado de libre oscilación y un nuevo filtro con caída de 24dB. Si no puedes vivir sin tu dosis correspondiente de oscilación, puedes abrir un MkI y retorcer el potenciómetro de Q. Por supuesto, si no controlas del tema, más vale que no lo intentes en casa.

Yamaha CS01 con toda su sencillez y gloria (haz clic para imagen HQ)

Yamaha CS01 con toda su sencillez y gloria (haz clic para imagen HQ)

El generador de envolvente es un sencillo ADSR con deslizadores independientes para asignar las cantidades de VCF y VCA. También hay un deslizador de glissando aunque, por desgracia, no lleva portamento.

Te preguntarás cuál es la razón de que prestemos tanta atención a un simple sintetizador monofónico barato… y eso sin referirnos a su muy lamentable aspecto. Sin embargo, el pequeño CS01 tenía un as escondido en la manga: el controlador de soplido.

Yamaha CS01, aliento vital

Hoy estamos invadidos por un avalancha de sonidos ultrarealistas, elegantes simulaciones de modelados físicos por ordenador y mogollón de opciones de control, pero en los años 70 y a principios de los 80, todo era muy distinto. Los músicos que no trabajaban con sintetizadores se metían siempre con ellos, acusándoles de ser dispositivos fríos y mecánicos, carentes de expresividad. Incluso muchos se negaron a aceptar que el sintetizador podía ser un instrumento musical válido.

Como es evidente, no tenían ni puñetera idea de lo que estaban diciendo, aunque es cierto que la aparición de los controladores para interpretación fue algo fantástico, y el controlador de soplido (breath controller) casi un milagro. A casi todos nos fascinó la idea. Por fin teníamos saxos realistas, flautas dulces… y hasta los guitarristas se pusieron nerviosos cuando los teclistas saltaron del fondo del escenario para interpretar solos increíbles, intentando parecerse con desesperación a Jan Hammer.

Por supuesto, había que lidiar con el problema de tener ese trozo de plástico pegado a tu boca y que, a menos que dominases el complicado arte del soplo musical, sonaba como si hubieras estado fumando habanos desde antes de nacer. El ingenioso controlador de soplido puede asignarse al corte del filtro o al VCA, y las cantidades relativas se ajustan mediante dos botones giratorios situados junto al knob de volumen.

El controlador de soplido (breath controller) fue casi un milagro -por fin teníamos saxos realistas, flautas dulces… y hasta los guitarristas se pusieron nerviosos cuando los teclistas saltaron del fondo del escenario para interpretar solos increíbles…

También lleva otras dos ruedas de control en la parte superior izquierda. Al principio da la impresión de que no están donde deberían, pero recuerda que este sinte está diseñado para que cuelgue de tu cuello, así que su situación es bastante cómoda. Si agarras un Yamaha CS01 con la mano izquierda, tienes las ruedas a un dedo de distancia. La del pitchbend es un poco estúpida, porque sólo puedes subir un tono… ¡y no puedes bajar nada! La rueda de modulación puede asignarse al VCF o al VCO, y cuenta con un deslizador para el LFO que define la velocidad de la modulación.

Si quieres hacerte una idea de la expresividad que añade el sistema de breath control al sencillo sintetizador Yamaha CS01, no dejes de ver el siguiente vídeo de las virtuosas japonesas Cosmos -la magia se despliega por completo con Keiko Matsui a partir del momento 1:07.

Diferentes golpes

La construcción de Yamaha CS01 no es su única peculiaridad. Como carece de capacidades serias para modulación, elimina cualquier posibilidad de experimentación y extravagancia, por lo que básicamente se ocupa de sonidos solistas y líneas de bajo. Un humilde consejo: nunca emitas un juicio de CS01 por el sonido de su altavoz. De hecho, jamás juzgues ningún sinte por ello, porque todos suenan de pena. Cometimos el error de despreciar un Wasp muy barato porque lo escuchamos a través de su altavoz incorporado, y luego nos arrepentimos tras escucharlo por un sistema de PA. De todo se aprende…

Conecta la salida externa, añade un poco de reverb y una pizca de delay. Obtendrás un sonido brillante y lleno de chispa y mordiente. En general, Yamaha CS01 tiene un sonido mucho más descarado que el resto de sintetizadores monofónicos de la gama CS, sobre todo a causa del filtro, por lo que genera sonidos solistas ideales para cualquier mezcla sin que haya que subir demasiado su volumen.

La variante MkII (1984) añade mejoras en la sección de filtro

La variante MkII (1984) añade mejoras en la sección de filtro

La Modulación de la Anchura de Pulsos (PWM) funciona muy bien para los bajos. La cola de graves tiene bastante pegada, pero como sólo hay un oscilador, éste tiene poca profundidad si lo comparas con otros modelos más recientes que incorporan osciladores gemelos. La onda cuadrada responde estupendamente con los graves. Añade un toque de glissando, utiliza el controlador de viento para retorcer el corte del VCF y obtendrás una encarnación bastante razonable de una Roland TB-303.

Pero en cuanto a conexiones, nos tememos que no está muy preparado para el mundo exterior. La única posibilidad consiste en conseguir un módulo de CV y ‘Gate’ de Kenton, porque la placa PCB ocupa el espacio de la toma de corriente externa.

En un principio, Yamaha CS01 aceptaba el controlador de soplo BC1 (vendido entonces por unos 30€). Pero si no te apetece nada utilizar uno que haya acumulado babas durante todos estos años –¡aarrgh!– aún podrías comprar un Breath Controller BC2, BC3 o BC3A. Te costará encontrar uno de ellos porque están descatalogados, aunque en alguna tienda podrían tener uno olvidado por ahí, y así te evitarías ese tipo de asquerosidades.

Pequeña obra maestra

En cuanto empieces a tocar un Yamaha CS01, descubrirás que es una pequeña obra maestra de la ergonomía. Pese al tamaño reducido de las teclas, resulta muy cómodo para tocarlo, incluso si te lo cuelgas en bandolera (es ligero, pero no demasiado). Lleva suficientes controles para hacerlo interesante, y sin llegar a ser confuso.

Aunque lo parezca, Yamaha CS01 no es un juguete. Es un sintetizador profesional de principio a fin -bastante básico, eso sí. ¡Pero oye!, podrías echártelo a la chepa y llevártelo contigo a tu club favorito. ¿Se te ocurre algo más guay?

Yamaha CS01, portada del catálogo, 1982

 Yamaha CS01 – Expediente Retro: 1982 


Precio y disponibilidad

Ahora viene lo malo: Yamaha CS-01 es uno de esos caprichos históricos cuyo precio de segunda mano no justifica en absoluto lo que obtienes en términos de síntesis. Pero si realmente quieres tener una de estas micropiezas de la historia del gigante nipón, prepara entre 250 y 300€ para conseguir una unidad en perfectas condiciones.

El precio varía entre los 350-450€ si te decides por la variación MkII… como debe ser: lleva un filtro auto-oscilante con pendiente de 24dB, y ajuste variable de resonancia. Sabemos que incluso se fabricaron algunas unidades MkI en rojo, pero este modelo cuesta tanto que está reservado a los coleccionistas más lanzados. Hay muchísimas unidades de CS01, sobre todo en Reino Unido, Francia y Alemania, así que no es difícil encontrar ofertas interesantes (salto directo a la lista en eBay.es).

Maestros del pasado

Underworld (x2), OMD, Chick Corea, Steve Gray (Sky), Tim Simenon, Cosmos (Japón). Cuando Yamaha lanzó CS01, el sintetizador apareció en el artículo de una revista junto a Chick Corea. En dicha foto, Chick estaba tocando su CS01 y soplando como un poseso por el controlador de soplido (Breath Controller). Cuando le preguntaron qué pensaba de ese dispositivo, dijo… “¡no puedo parar!”.

Especificaciones

  • Año de lanzamiento: 1982 (1984 para la variante MkII)
  • Teclado: 32 miniteclas sin sensibilidad
  • Polifonía: Una nota (monofónico)
  • Oscilador: un VCO
  • Filtro: VCF de 12dB (MkI); de 24dB (MkII)
  • Conexiones: Salida de línea, controlador de soplido, auriculares, toma de alimentación
  • Precio original: 300€
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