Mira bien tus altavoces y quizá te sorprendas al descubrir que los nombres de woofer, tweeter y squawker tienen poco que ver con la técnica y mucho con los animales…

Desde que Ernst Werner M. von Siemens patentase allá por 1874 el principio básico sobre el que se fundamenta la operación de un altavoz electrodinámico, la idea ha cambiado más bien poco. Es justo decir que por entonces, Siemens describió su ocurrencia como un sistema para generar el movimiento mecánico de una bobina a partir de corrientes eléctricas que la atravesaban. Pero antes de pensar en woofer y otros tipos de altavoces, recordemos que la finalidad original del invento de Siemens era mover un brazo telegráfico, y tan sólo dos años después, Alexander Graham Bell aplicó esos principios al teléfono. Es decir, aún no vemos ni sombra de la imagen propia de un altavoz, y menos de sus diferentes variedades.

Como tantas otras cosas brillantes en el campo de la tecnología, tenemos que referirnos a Thomas Edison y Nikola Tesla cuando hablamos de principios sólidos para la invención del altavoz según lo conocemos hoy día. Ambos estaban trabajando en sistemas iniciales de altavoces, aunque Edison obtuvo una patente británica mientras que Tesla no. Aquel registro describía un diafragma flexible (un cono) unido a la garganta de una bocina acústica. Pero si bien la parte electromagnética de un altavoz había sido inventada a finales del siglo XIX, hubo que esperar hasta 1915 para ver cómo Peter L. Jensen y Edwin Pridham (Napa, California, EUA) sorprendieron al mundo con los primeros altavoces Magnavox de bobina móvil (dinámicos). Ambos resolvieron el puzzle al desarrollar conocimientos avanzados en acústica y materiales, que les llevaron a descubrir qué forma debía tener el diafragma y qué usar para construirlo.

El camino para llegar al woofer se había allanado, aunque se hizo esperar

Desde 1900 hasta 1950, la frecuencia más baja para usos prácticos en grabaciones, retransmisiones y reproducción de música se limitaba a 100Hz. Pero no sería hasta 1955 que la Academia de las Ciencias y Artes de las Imágenes en Movimiento elegiría un gran sistema de múltiples altavoces Altec Lansing A-7 como estándar de la industria para reproducir el sonido en cines. A lo largo de esas décadas previas, diversas compañías investigaron en la integración de sistemas compuestos por diversos altavoces de varios tamaños; y es entonces, hacia 1930, cuando encontramos un trabajo hecho en Bell Labs que calificaba el sonido emanado de un gran altavoz de graves como «woofer«.

Aquel término surgió de la onomatopeya inglesa del ladrido de un perro, o woof. Y antes de la invención del primer subwoofer en 1964 a manos de Raymon Dones, los woofers se usaban para reproducir las frecuencias graves mediante altavoces de 15 pulgadas y una red de cruce sobre 500Hz. Bien, ya conocemos la etimología del woofer y sus similitudes con la capacidad expresiva de los perros… ¿Pero qué hay del resto de tipos de altavoces, tweeters y squawkers?

Buscábamos similitudes entre woofer y perros, aunque quizá no tan específicas como esta imagen de Uncrate.com

Buscábamos similitudes entre woofer y perros, aunque quizá no tan específicas como esta imagen de Uncrate.com

Seguimos con animales y sus sonidos característicos

Un tweeter es un tipo de altavoz especializado que se encarga de la trasducción de frecuencias superiores, generalmente a partir de 2.000Hz ó 2kHz, y extiende su rango operativo hasta más de 20.000Hz (esto es, 20kHz). Del mismo modo, el término «tweeter» data de 1934 y como cualquier anglosajón podría imaginar, proviene del verbo «to tweet«. No creas que la popular red social de los micropárrafos tiene algo que ver con esto, pues en realidad es una palabra imitativa de 1845, referida al sonido agudo que emite un pájaro pequeño. Si te imaginas además que es un ave azul, pues… Bueno, sólo era por buscar más coincidencias.

Por su parte, un altavoz de rango medio es un transductor muy especial de graves que reproduce frecuencias en el rango de 300 a 5.000Hz (5kHz). También se le conoce en el argot técnico como squawker, aunque es un nombre que goza de mucha menos popularidad que sus compañeros woofer (subwoofer) y tweeter.

La gama de monitores KRK Rokit G4 ofrece una bella representación de todos los tipos de altavoces: Woofers, Tweeters y Squawkers

La gama de monitores KRK Rokit G4 ofrece una bella representación de todos los tipos de altavoces: Woofer, Tweeter y Squawker

Respecto a esas diferencias de fama, podría ser que el nombre squawker haya caído en desuso porque, simplemente, no sea un nombre tan bueno (o gráfico) para la unidad relevante como los otros dos. También podría estar relacionado con otro término propio de las telecomunicaciones, «squawk box«, referido a los primeros teléfonos, intercomunicadores, principalmente en la transmisión de voz, y descriptivo de la distorsión habitual que generaban tales dispositivos.

Más coincidencias curiosas en las denominaciones de los altavoces

Pero la conexión animal es también algo patente –y curiosa– en el caso de los squawkers. Casi como si se tratase de una correspondencia entre el tamaño de pájaros y longitudes de onda propias de las frecuencias medias, encontramos que un loro «grazna». Y ese graznido fuerte y áspero de un ave de tamaño medio atiende al verbo inglés «to squawk«, que es aplicado también a patos y pájaros de similares dimensiones en su intenso y rápido gritar cuando detectan peligros y se asustan.

Un pájaro de tamaño medio, al asustarse, emite graznidos (squawks) -y nosotros pensamos en los altavoces de medios o squawkers

Un pájaro de tamaño medio, al asustarse, emite graznidos (squawks) –y nosotros pensamos en los altavoces de medios o squawkers

Y ya que estamos con la etimología del altavoz, recordemos que un speaker en inglés, es un dispositivo que «habla». Como en el francés un altavoz tiene su propia palabra, parleur, ahora entendemos la derivación hispanoablante de parlante o altoparlante. Y de vuelta al inglés, si entras en una habitación y te sientas para hablar en compañía de otros, estarás en un parlor.

El sustantivo en español altavoz es un anglicismo de rápida adquisición que fue vertido directamente del término inglés combinado «loudspeaker«. Sin embargo, la parte loud- fue asimilada como alta- y de una forma impropia en alusión a nivel sonoro, cuando en realidad debería referirse a pesado, grave, en términos de frecuencia. Ocurre lo mismo en alemán, con el término lautsprecher.

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