¿A qué profundidad quieres descender? Los subgraves son difíciles de controlar -aprende a dominarlos…

Al margen de que hagas música electrónica o te dediques al thrash metal, la parte grave del espectro de frecuencias es de suma importancia. Esas atronadoras y retumbantes bajas frecuencias son una fuente de energía para asiduos a clubes y para amantes del rock. Ya sabrás que subgraves se refiere a las bajas frecuencias, pero la definición exacta es algo vaga. En general, se trata de frecuencias que van desde 100Hz hacia abajo –aunque esto no es una regla invariable.

En esencia, es el tipo de sonido grave que sientes como si agitase tus órganos cuando lo oyes. Ahora veremos cómo lo puedes usar en tus temas -y al final verás que la cosa no resulta «tan grave» de asimilar, pero sí en cuanto a la sensación lograda…

La historia de los subgraves

Empecemos viendo lo que significaba subgrave antes de la música electrónica. Veamos incluso qué significaba antes de la llegada de la música grabada. Cuando toda la música sonaba en directo, los instrumentos más graves creaban tonos muy bajos. Las cuerdas graves de los bajos y de los contrabajos de cuatro cuerdas se afinan en MI1 (41,2Hz), pero los de cinco cuerdas bajan hasta SI0 (en torno a los 30,9Hz) –un tono más alto que la nota más baja en un piano (LA0, 27,5Hz). Las tubas llegan hasta SOL0 (24,5Hz), y hay órganos de iglesia con tonos aún más graves.

Los subgraves existían antes de la música grabada, pero la invención de las primeras radios y de la tecnología de grabación creó nuevos problemas…

La débil respuesta en graves de los primeros equipos de audio hacía difícil reproducir los sonidos graves con precisión. Los avances en la tecnología de la reproducción de audio coincidieron con la invención de los instrumentos electrónicos y las cajas de ritmos, que generaban frecuencias incluso más bajas que las de los instrumentos acústicos y eléctricos –más allá del límite inferior de la frecuencia audible humana. Todo eso puso las bases para los estilos modernos de producción ricos en graves, y sus elementos subgraves se derivaban de los instrumentos acústicos, eléctricos, o electrónicos.

No resulta esencial tener un sub como Eve Audio TS107 -pero facilita la tarea

No es vital tener un subwoofer como Eve TS107 -pero facilita la tarea

Monitorización de subgraves

Antes de pensar en los subgraves, debes asegurarte de que tu entorno de monitorización sea el correcto. Unos monitores inadecuados en un entorno mal preparado no sirven para nada. No es esencial disponer de un subwoofer, pero su posesión te facilitará las cosas si tus monitores no poseen suficiente precisión en la zona de graves.

La acústica del entorno también importa. Las resonancias en las bajas frecuencias o los modos propios afectarán en gran medida a tu capacidad para obtener una buena mezcla, y por eso no nos cansamos de insistir en la importancia de realizar un tratamiento acústico adecuado para asegurarte de que los monitores hagan bien su trabajo.

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Fuentes para subgraves

Nos concentraremos sobre todo en las fuentes electrónicas para los subgraves, pero los mismos principios de este tutorial también sirven para grabaciones de instrumentos acústicos y eléctricos. La diferencia principal es que en un instrumento acústico no puedes usar ningún knob llamado ‘sub bass’ por lo que deberás prestar más atención a cómo generar las señales en primer lugar, ya sea a través de un cuidadoso uso de los micrófonos, o usando un sintetizador de subarmónicos que rellene los huecos por ti. Por lo demás, las técnicas de producción y mezcla empleadas son muy similares.

Ni qué decir tiene que los subgraves requieren una atención especial. El primer paso es generar la señal, y probablemente en tu caso ésta será de origen sintético. La forma más fácil de crear subgraves es llevar la línea de bajo en dirección descendente por el espectro de frecuencias –por ejemplo, añadiendo un oscilador de forma sinusoidal afinado una octava por debajo. Sin embargo, tendrás más control sobre los dos elementos si los separas y los procesas por separado.

Recuerda que los subgraves no tienen que seguir necesariamente el mismo patrón que la línea de bajo…

Con tanta actividad en las bajas frecuencias, es crucial prestar atención a la forma en la que interactúan bombo, bajo, y subgraves. Se suele decir que vale la pena aplicar un filtro paso-alto al bajo de cara a liberar espacio para los subgraves. En algunos casos, los bombos, muestras de bajo o sintes con contenido subarmónico, hacen que sea difícil dejar sitio a los subgraves. Lo malo de esto es que puedes reducir fácilmente el impacto de esas partes si las filtras mucho. Afinar los tres elementos a mano siempre es preferible a usar compresión sidechain o enfoques similares.

Armónicos

Los subgraves ricos en armónicos pueden ser un gran problema. Si tocas una nota subgrave con muchos armónicos, seguro que coincide con la banda de frecuencias del bombo y la línea del bajo. Como poco, eso hará todo más difícil de mezclar. Por eso, los subgraves más limpios y controlables son las ondas sinusoidales puras. Mantener tu sinte subgrave con un solo oscilador y una forma de onda sinusoidal suele facilitarlo todo. Evita tiempos muy cortos de ataque y relajación para no crear golpes y clics indeseados al disparar las notas. Pero una onda sinusoidal no es la única forma de hacer las cosas. Los fans de la TR-808 ya sabrán cómo ayudan los sonidos de bombo con los elementos subgraves.

Un bombo 808 clásico se basa en una onda sinusoidal con un rápido barrido de tono. Cuando lo muestreas y reproduces a diferentes frecuencias, un bombo de estilo 808 es genial para los subgraves, y el elemento de ataque al comienzo de cada nota le da mucha pegada. Este principio se aplica a cualquier subgrave sinusoidal al solaparlo con un sonido de ataque, añadirle un ruido blanco filtrado o usar una rápida envolvente de tono para enfatizar el inicio de cada nota.

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El tratamiento de los subgraves durante la mezcla

Los subgraves son peculiares en el proceso de mezcla. Muchas de las técnicas usadas con los bajos son redundantes en casi todas las partes con subgraves. Una onda sinusoidal no responde a la EQ y los filtros igual que lo hace una señal armónicamente rica, porque sólo posee la frecuencia fundamental. Ecualizar una onda sinusoidal sólo sirve como control de ganancia dependiente de la frecuencia. La aplicación de un filtro paso-bajo a un bajo subgrave sinusoidal sólo reducirá el volumen de las notas más agudas.

Muchas de las técnicas usadas para engordar los subgraves también son contraproducentes. Si añades distorsión o induces armónicos usando saturación y efectos que añadan calidez, la mezcla quedará confusa y difícil de equilibrar, pues los armónicos chocarán. Tendrías que ecualizar para buscar espacio en el espectro de frecuencias, eliminando armónicos y regresando al punto de partida.

En lugar de engordar el sonido o usar dramáticos efectos ricos en armónicos, lo mejor es añadir interés a los subgraves modulando el volumen, el glide, o la desafinación del oscilador…

Los elementos para «rescatar» mezclas –maximizadores de bajos, enfatizadores de subgraves, o compresión multibanda– son a menudo problemáticos. Muchos añaden armónicos en el extremo de graves para hacerlos destacar, y a menudo es necesario utilizar efectos multibanda para disimular mezclas pobres.

Precauciones con la compresión

La compresión suele ocasionar resultados inesperados en los subgraves. En lugar de sólo controlar la dinámica de los subgraves, un compresor suele colorear la señal y añadir armónicos. Los efectos para moldear las ondas que traen los compresores suelen ser ignorados, pero en las bajas frecuencias son muy importantes. Si metes una onda sinusoidal de baja frecuencia en un compresor rápido con tiempos cortos de ataque y relajación, el tono de la señal cambiará mucho.

Este efecto ocurre al ajustar muy rápido un compresor para reducir el pico de una onda antes de la relajación y justo a tiempo para el siguiente pico –cortando la parte superior de la forma de onda mientras tanto. Incluso ajustando umbral y ratio para que el compresor sólo alcance un par de decibelios de reducción de ganancia, el efecto sobre el sonido es notable.

Los subgraves quizá acaben sonando más espesos y cálidos, o destaquen más en la mezcla, pero los armónicos extra chocarán con el bombo y el bajo. Es muy fácil quedarse enredado en un ciclo interminable de armónicos añadidos a los subgraves, que luego debes ecualizar e intentar recortar para evitar choques.

Errores típicos en la producción de subgraves

Dejando de lado esta obsesión por los graves, no olvides que hay un punto en el que los subgraves son demasiado graves para llegar a ser eficaces. El límite inferior de la capacidad auditiva humana se sitúa en torno a 20Hz, pero los sistemas de sonido no tienen por qué llegar hasta ahí. La mayoría rondan los 30-40Hz. Así, añadir contenido de bajas frecuencias en ese rango no es una buena idea. La mejor forma de averiguar el rango de frecuencias ideal para los subgraves es probarlos en varios sistemas, pero eso no siempre es posible. Para evitarte esfuerzos innecesarios, una buena regla a seguir es elegir como punto de partida 40Hz e ir subiendo a partir de ahí. En términos musicales, eso significa que las notas subgraves más bajas estarán alrededor de MI1 (41,2Hz) o MIb1 (38,9Hz).

Es aconsejable que las bajas frecuencias estén en mono; además, aplicar delay o reverb a los subgraves suele originar un desastre. Si decides usar efectos estéreo con subgraves, asegúrate de comprobar la compatibilidad mono con mucho cuidado. El procesamiento mid/side es una buena alternativa que te asegura que los graves de tus temas no se derrumbarán cuando los escuches en mono. Si te limitas a cosas sencillas, no te equivocarás.

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