Los expertos dicen que no debe hacerse, ¡y así logran que lo busques con más ganas! Hablamos de forzar los niveles para saturar tus señales -la distorsión digital creativa mola…

En ocasiones, las cosas pueden ir mal… muy mal. Por mucho esmero que pongamos en la creación de texturas y sonidos, si cometes un solo abuso con el secuenciador, se supone que perjudicas tu trabajo… aunque, ahora que lo pensamos, ¿no podríamos aprovechar a propósito esto de la distorsión digital para añadir más interés a nuestros temas?

Distorsión analógica VS digital

El atajo más corto hacia la búsqueda intencionada de ocasiones en las que sobrepasarnos, podría ser el abuso de los niveles: la distorsión, para ser más exactos. Los amplificadores aumentan la potencia de una señal, pero a partir de un cierto punto, sus condiciones operativas se vuelven no lineales, y la amplitud resultante se ve limitada (la onda aparece como aplastada). El término anglosajón es clipping –un vocablo casi maldito en el entorno digital, mientras que la distorsión analógica puede llegar a ser hasta placentera.

Y es que cuando un sistema analógico distorsiona, introduce cierto grado de calidez, debido a factores aleatorios que se manifiestan en forma de armónicos adicionales. La onda atraviesa procesadores explícitos y no se representa mediante bits: no puede hablarse propiamente de “agotamiento” en la capacidad de dichos circuitos –eso explica que los guitarristas “amantes del nivel 11” sientan una especial predilección por los amplis añejos y demás equipos a válvulas.

En un sistema digital hay un tope para la codificación en bits (el llamado nivel 0dBFS, o Full Scale), que simboliza el máximo nivel representable. Si el audio entra con demasiada amplitud en los convertidores A/D, a su salida tienes dicho número máximo, y surgen esos recortes que tan mal suenan y tan peligrosos resultan para los monitores y el oído. No es que sea una experiencia agradable, pero podría suponer el germen de todo un batallón de nuevas ideas para tu música.

¡La distorsión digital suena divertida! Además, su uso añade efectividad a montones de sonidos…

Lección de “Urbanidad”

Recientemente, una legión de audiófilos se viene quejando de subidas continuadas en los niveles promedio de la música comercial. Desconocen, como apunta Bob Katz –todo un experto en esto de los niveles– que cualquier realce a propósito en un tema finalizado es exagerado por los procesadores Orban y similares, que son empleados en innumerables estudios de radio FM.

De todos modos, como muchos ingenieros se lamentan de lo mismo, al final convendrá que prestes atención al asunto. Lo cierto es que si machacas tu tema a conciencia con distorsión, compresión y limitación llevadas al límite, su reproducción pública causará estragos. La crudeza digital se interpone entre tus deseos y la aprobación de tu audiencia.

A pesar de todo…

… ¿por qué recomendamos la distorsión digital? Muy fácil: ¡porque suena divertida! Además, su uso añade efectividad a montones de sonidos, como muchos artistas han descubierto en estos tiempos. Únete a nosotros en este viaje hacia el mundo de lo horriblemente encantador, y para ello hemos preparado estos consejos de producción.

 Nueve consejos prácticos para ideas distorsionadas 

1 Introduce una sorpresa en tu próximo tema, añadiendo unas cuantas voces recortadas por la ganancia excesiva. Funciona casi con cualquier género, pero limita el truco a los estribillos para que tu oyente no se aburra.

2 Otro truco consiste en grabar todo tipo de ruidos utilizando la boca y la lengua, y pasarlos por módulos de procesamiento extremo con sus parámetros de ganancia a tope. Aphex Twin se sirvió de esta idea para Come To Daddy –consulta la letra de ese tema en el folleto del álbum y verás. De hecho, ese tema es todo un homenaje al clipping.

3 La distorsión y el clipping funcionan muy bien sobre sonidos que ya poseen cierto empuje o tiempos de ataque reducidos, como cajas o charles. Los loops, breaks y el material rítmico en general son el sitio obvio donde depositar tus “bombas” en una primera aproximación. Pero tampoco te pongas en plan Hiroshima.

4 Combina tipos de distorsión creando efectos inusuales: ¿un poco de calidez analógica capturada con micro, junto con reducción de bits y un abuso del volumen digital? ¡Suena bien! –y precisamente porque suena mal.

5 La distorsión afecta al rango dinámico de los sonidos (al menos con los amplis analógicos), y muchos plugins destinados al destrozo digital producen efectos colaterales parecidos. Experimenta con ampliaciones sucesivas del nivel sobre un sample de bombo, y tal vez surja algo interesante.

6 Las guitarras son muy sensibles al clipping: introduce la señal directamente en tu ordenador, y maltrátala un poco (un enfoque alternativo frente a la aplicación indiscriminada de simuladores de amplis). Conseguirás tonos mucho más artificiales, casi sintéticos.

Graba ruiditos con el micro, y luego distorsiónalos

Graba ruiditos con tu micro, y luego distorsiónalos

7 La distorsión tiene cabida incluso de forma sutil –la gente “normal” la usa como medio para que un determinado timbre destaque un poco dentro de mezclas de estilo dance e incluso pop. Una sobrecarga sutil del sonido ayuda a compactar el resultado cuando usas un mezclador analógico.

8 Si coges la salida de un delay y la recortas con demasiada ganancia, los efectos que obtendrás servirán para temas de estilo dub (pero si te excedes con el truco, te parecerás más bien a William Orbit).

9 Un último e importante consejo: ¡siente respeto por la distorsión y el clipping, pero nunca miedo! Que evites los efectos desagradables que se producen cuando mezclas sin demasiada precaución, no significa que deseches las posibilidades creativas de lo técnicamente incorrecto, como te he hemos ido contando.

OK con Plaid: las distorsiones no tienen por qué romper tus altavoces

OK con Plaid: las distorsiones no tienen por qué romper tus altavoces