En la música, como en la vida, los detalles pueden marcar la diferencia. La música electrónica repetitiva sale especialmente beneficiada de la aplicación de efectos y cambios que mantengan en vilo a la audiencia, pero hasta la pieza más tradicional puede sacar partido de un poco de magia digital…

EL RELLENO MÁS HABITUAL es por supuesto el redoble de caja, un ingrediente básico del pop que lleva dando vueltas tanto tiempo como el propio estilo. Si no tienes a mano a ningún batería, puedes sacar los redobles de de un CD de samples.
Esta aproximación es rápida y sucia, aunque quizá tengas que hacer unos cuantos recortes si el sample no está tocado con demasiada precisión.

Una alternativa mucho más consistente es programar tus propios rellenos. No hace falta que seas un maestro de la percusión para hacerlo, pero si no te sientes cómodo con tus aptitudes rítmicas tal vez te inspires escuchando algunos discos de jazz. Los CDs de samples también son una buena fuente de efectos sonoros, aunque si te estás quedando sin sonidos frescos, es fácil crear tus propios ruidos para mantener el interés del oyente.

La automatización de plug-ins te permitirá lograr efectos complejos y enrevesados procesando elementos ya presentes en tu pista. La mayoría de los instrumentos virtuales te darán al menos un par de sonidos útiles que añadirán profundidad a tu obra. Sin más dilación, pongámonos creativos.

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Publicado originalmente en Computer Music 71

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