Como productor, es mejor que conozcas bien lo que hay –pero tranquilo, la mayor parte no muerde ni mata, sólo es cuestión de saber vivir con ellos, o mejor, entre ellos…

Lejos del estudio en un dormitorio u otra habitación de casa, o más pequeño aún, el estudio ‘en la caja’, los estudios «tradicionales» de grabación tienen su gente, sus formas y métodos. Ese ecosistema genera una «fauna variopinta» que te resumimos con humor y visión práctica…

El productor (el de toda la vida)

Sí, él está al mando. No se graba nada sin su consentimiento. Se lleva el dinero y la gloria, así que tiene el aura de alguien dispuesto a triunfar.

El ingeniero

Es quien de verdad ensucia sus manos. Configura la batería, la consola de mezclas, los micrófonos… Suya es la responsabilidad de asegurar que el disco suene lo mejor posible.

El asistente

Es la persona que hace el café, repara los cables rotos, saca a pasear al perro del artista, compra los bocatas, encorda guitarras… De hecho, hace cualquier cosa que se le pida, y a menudo sin cobrar. Este trabajo sólo lo haría alguien que sabe muy bien lo que busca, y esas son las personas que acaban triunfando en este negocio, así que trátale con respeto porque es muy probable que vuelvas a encontrártelo. Quizá en esos premios venidos a menos pero que, no nos engañemos, siguen siendo una medalla envidiable para quienes los reciben… ¿Crees que hablamos de los Grammy? Tú mismo lo dices…

Músicos de sesión

Se levantan, se enchufan, tocan de maravilla, se fuman un cigarro, y se van. Así de simple. Están comprometidos a darte lo que necesitas de ellos, así que no te cortes y pídeles el máximo, siempre pretenden agradar.

El artista

Los hay de dos tipos principales: Los enrollados y los bordes. Es un placer trabajar con un artista enrollado, porque es un intérprete fabuloso, todos sus temas son éxitos, y te trata con respeto. Quizá se lleve un berrinche sólo porque no consigues encontrar un micro del color adecuado, pero se entregará en cuerpo y alma para hacer un gran disco –así que si no lo das todo, te lo dirá. Y tú deberás escucharle porque tendrá razón, siempre.

Pero mucho cuidado con este…

El artista borde es otra cosa bien distinta. Suele mostrarse inseguro, agobiado y se trae al estudio un montón de problemas personales, la mayoría de los cuales quedarán fuera de tu alcance. Este tipo de artista se queja por todo, quizá para sentirse superior, y nunca da las gracias. Por desgracia, tendrás que prestarle atención porque quizá sea un genio musical. Y lo peor es que te paga para tratarte como un esclavo. Así que inclínate. Sí, así funcionan las cosas, ¡pero que no pare la música!

PD. Nuestro respeto y admiración para todos, pero especialmente para los asistentes de estudio: Sus cafés son tan agradables y en estos tiempos de frío sientan genial (sustituye por calor y vaso con hielo si lees esto en verano).

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