Saca el máximo de tu mezcla DAW con estos diez consejos prácticos de producción

Optimiza y mejora tus sesiones de mezcla con esta guía práctica…

Consejos para hacer mejorar tu mezcla musical

El proceso de elaboración de un tema musical es una experiencia creativa muy satisfactoria –aunque el lado menos amable es que a veces puede convertirse en un largo calvario. Esto puede terminar en algo de lo que muchas veces somos culpables: y es que cuando tenemos hechos los arreglos, nos apresuramos rápidamente a exportar el tema. Eso resulta en una composición que adolece de no estar bien terminada, y que seguramente, con algunos minutos más “en el horno”, sonaría mucho mejor…

Una de las principales trabas a estas alturas –la fase final en que terminamos nuestro tema–, es que estemos agotados de escuchar una y otra vez las mismas pistas y hayamos perdido la perspectiva del conjunto en general. Así que es importante recordar que, una vez terminados los arreglos, hay que acometer otra fase totalmente distinta y con otro enfoque que nunca debe tomarse a la ligera: la mezcla.

Resulta esencial que en esta parte del proceso, tengas la mente despejada y te encuentres en un buen estado de ánimo. Es importante, ya que necesitar sacar lo mejor de ti para lograr buenos resultados. Además, con los siguientes diez consejos que te ofrecemos, tendrás un extra de motivación y ayuda para conseguirlo. Empecemos la cuenta atrás…

1. Tómate un respiro en la tarea

Tal y como hemos comentado antes, es muy fácil dejarse llevar por el afán creativo durante la finalización de los arreglos y seguidamente empezar a mezclar, ¿verdad?

¡Error! Lo mejor que puedes hacer es tomarte un descanso y apagar el ordenador. Deja que pasen unos días o incluso semanas. Cuando retomes tu trabajo, llegarás con oídos frescos y nuevas perspectivas; seguramente, habrás descansado de la tortura que fue trabajar en esa línea de percusión tan molesta y tus ánimos estarán renovados para enfrentarse a todo el proyecto de nuevo. De verdad que funciona, ¿qué tal si lo pruebas?

2. Ábrete a otros puntos de vista

Puede que hayas enviado algunos clips de audio a tus amigos mientras trabajabas en la producción, y así consigas algo de feedback con sus opiniones. Esto puede ser de gran ayuda y positivo, pero es mucho mejor invitar a alguien, que se siente a tu lado, y hacerle escuchar el tema al completo.

Lo curioso de este experimento es que todos esos errores, desequilibrios en la mezcla e imperfecciones, se harán inmediatamente obvios para tus oídos, tan sólo porque alguien más a tu lado está escuchando lo mismo.

Es como si escucharas el tema a través de sus oídos. Por supuesto, cuanto más conocimiento técnico tenga ese oyente que te acompaña, ¡mucho mejor! Incluso quizá sea capaz de aportarte consejos o trucos y otro punto de vista para ayudarte. Aunque a veces, simplemente con que tu oyente sea un amante de la música, el resultado puede ser igual de positivo para tu propia sorpresa.

3. Permanece atento a los niveles de escucha

De nuevo, esto viene relacionado con lo de mantener tus oídos frescos –¡y estarás empezando a darte cuenta de lo importante que es este consejo en la práctica!

Debes mantener el volumen de salida de tu máster a un nivel que te resulte cómodo para la escucha. Sólo de vez en cuando, súbelo un poco para ver cómo suena el conjunto a un nivel superior, y después vuelve al punto en el que estabas para continuar con tu sesión.

Algunos famosos ingenieros de sonido, como el múltiple ganador de Grammy Chris Lord-Alge, recomiendan mezclar al volumen más bajo posible que seas capaz controlar. Y eso es porque resulta más sencillo detectar cambios sutiles en la mezcla cuando todo está más “calmado”. Así que si les funciona a los profesionales, ¡también sirve para nosotros!

4. Organiza los elementos de tu mezcla

Cuando te encuentras sumergido en la espiral creativa de una producción musical, es muy fácil perderse en el contexto de un tema –y lo decimos en un sentido de lo más literal. Puedes encontrarte entre un caos de partes y clips que sean difíciles de localizar e identificar.

Por ello, es importante que mantengas el orden y trabajes entre pistas claras y ordenadas. Renombra los canales con términos con los que estés familiarizado, como ‘bombo’, ‘bajo’ o ‘bass’, ‘guitarra disco’ y así por el estilo. Y si es posible, colorea las pistas y partes con buen criterio para hacerlas más accesibles.

Una buena táctica podría pasar por el uso de un código de colores basado en la estructura del tema, por ejemplo el color morado para la intro. Y podrías seguir con otras tonalidades para identificar las partes de tu arreglo. Todo esto te ayudará a trabajar de una forma más rápida y eficaz.

5. Consolida partes o elementos afines

Si te encuentras con múltiples instancias de un mismo sonido o instrumento a lo largo de varios canales, considera si realmente es necesario que estén de ese modo. Si todas estas pistas requieren de la misma cadena de efectos, quizá sería una opción más lógica consolidarlas en un único archivo que pueda utilizarse desde un solo canal. El hecho de consolidar o hacer un bounce o volcado parcial, limpiará el proyecto visualmente y aliviará la carga de CPU sobre tu ordenador.

6. Coherencia en la ordenación de tu mezclador

Asegúrate de disponer los canales agrupados coherentemente en tu DAW –por ejemplo, los sintetizadores unos al lado de otros, todas las pistas vocales agrupadas, los efectos en orden consecutivo, y demás. Si llegases a tener 80 pistas en una sesión, no sería agradable tener que navegar a lo largo de un montón de pistas hasta encontrar de forma desesperada esa línea vocal que necesitas ajustar. Puedes verlo como un ejemplo extremo, pero es mejor edificar de la forma correcta para así desarrollar una táctica productiva de mezcla.

7. Técnica de grupos y buses

Si a estas alturas no estás familiarizado con este método de grupos y buses, una primera toma de contacto podría ser que agrupases pistas por sonidos o instrumentos parecidos, sobre diferentes canales del mezclador.

Es muy común agrupar todos los canales de batería o percusión, por ejemplo. Una vez que hayas conseguido un buen equilibrio entre el kit de elementos percusivos, ya podrás ajustar el nivel total de toda la batería mientras mezclas el resto de pistas, sin tener que ajustar de nuevo cada elemento del kit.

Esta técnica puede aplicarse también sobre las pistas de efectos, sintetizadores secundarios, partes vocales, y otros elementos. La asignación de un conjunto de sonidos a un bus especifico te permitirá aplicar una cadena de plugins de procesamiento sobre múltiples instrumentos a la vez, de nuevo, ahorrando algo de CPU en la carga sobre tu equipo.

8. Desecha canales inutiles

Puede parecer obvio, pero es muy fácil dejar que tu sesión crezca en su número de pistas de una forma descontrolada cuando estas en pleno proceso creativo. Tómate un momento para revisar todo aquello innecesario en tu DAW al trabajar en el tema final. Una vez más, cuanto más orden y claridad tengas, mucho mejor será tu flujo de trabajo.

Alguna vez quizá necesites tener pistas o partes muteadas, porque no estés seguro del resultado final, o quizá decidas utilizarlas al final. En ese caso, haz un sabio uso del comando ‘Guardar como…’ y crea versiones alternativas de esa sesión para posibles cambios o nuevas ideas.

9.  Elimina el silencio

Esta consideración se aplicará principalmente si has estado grabando audio: en el caso de utilizar samples, es más difícil que necesites ajustar su longitud (los samples de ModeAudio vienen editados de una forma precisa, por ejemplo). Factores como zumbidos eléctricos, acoples, ruido de ambiente, respiraciones de los vocalistas, son susceptibles de ser editados con las herramientas de tu DAW o mediante plugins dedicados como de-essers, puertas de ruido y otras utilidades.

Incluso si esos sonidos imperceptibles te parecen inofensivos, la acumulación de varios de ellos sonando a la vez en varias pistas, podría convertirse en una molestia con tu mezcla –por supuesto, incluso podría ser lo que andases buscando para tu música, ¡pero no es algo que funcione en cada tema o estilo musical!

10. Recorta el espacio inaudible de frecuencias

No sólo la eliminación de las secciones de audio “silenciosas” es una buena idea, sino también deshacerse de las frecuencias que no es posible escuchar –eso resulta al final en una técnica provechosa para limpiar tu mezcla. Principalmente, éstas se encuentran en los extremos del espectro, es decir en las frecuencias más graves y agudas. Es fácil lograrlo con el uso de filtros paso-alto y paso-bajo, ajustando la frecuencia de corte hasta el punto donde empieces a escuchar cómo se ve afectada la cualidad y los matices de cada sonido.

También es una buena idea que alternes la escucha de cada pista tanto en modo ‘solo’ como integrada en la mezcla mientras aplicas esos cortes de frecuencias, para así controlar cómo se ve afectado el equilibrio de la mezcla total.

Pues aquí los tienes, diez consejos para mantener tu cabeza y tus manos ocupadas durante el proceso de mezcla y en tu camino hacia el mástering. ¡Esperamos que los encuentres útiles para tu trabajo y que tus próximos proyectos consigan más fluidez y dinamismo!

Este contenido se publica mediante licencia expresa del autor. El texto original en inglés, “10 Tips To Get The Most Out Of Your Mixdown“, está disponible en el blog Magazine de Mode Audio.

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