Te enamora o quizá nunca la necesites… Evaluamos Touch Bar en el contexto musical

Ya están aquí los portátiles MacBook Pro renovados -aunque sólo un modelo estará disponible de inmediato y para los dos restantes, aún habrá que esperar unas dos semanas. Llegan con las usuales promesas de más ligereza, menor grosor y las mejores prestaciones nunca antes vistas. Pero la funcionalidad que más está dando que hablar es la nueva Touch Bar -en esencia una estrecha y alargada pantalla multitáctil que reemplaza la típica fila de teclas de función en la parte alta del teclado.

El concepto es ofrecernos diferentes controles virtuales según el software que andemos manejando en cada momento. Pongamos por ejemplo Apple GarageBand: en ese caso, Touch Bar te permite controlar los ‘Smart Controls’ de la pista seleccionada, realizar ajustes de volumen y otras acciones.

Pero todavía el soporte de Touch Bar es muy limitado en las aplicaciones –la presentación KeyNote nos dejó dignos ejemplos de lo que permite hacer en el editor de vídeo Final Cut Pro X, recientemente actualizado, aunque por extraño que parezca, la otra joya software de la creatividad digital, Logic Pro X, aún espera a ser actualizada para el soporte de Touch Bar. Creemos que esto será algo inminente, pero nos impacienta descubrir cómo otros desarrolladores acabarán subiéndose a este tren -o si lo harán de una forma masiva. La exclusividad de este control, restringida a los ordenadores Mac -y en concreto a los portátiles MacBook Pro-, podría ser realmente excluyente y a buen seguro obligará a los desarrolladores a plantearse ese soporte tan dedicado en sus aplicaciones musicales.

Touch Bar, ¿una solución para problemas que no existen?

La utilidad real de Touch Bar en un contexto global, y más en lo tocante a la creación musical, está abierta a debate en estos primeros momentos tras su puesta de largo. Es evidente que tiene una pinta genial y ese toque de próxima generación que ha caracterizado a las presentaciones de Apple durante toda su historia -pero también parece una vistosa solución para un problema que no existe o que la mayor parte de usuarios, podría ser incapaz de justificar.

En una era en la que poner las manos sobre las pantallas se ha convertido en una necesidad -como la propia Apple magistralmente nos ha enseñado con sus dispositivos iPhone e iPad- habrá quien vea a Touch Bar como un salto atrás o algo innecesario. Aunque bien pudiera estar dibujando lo que más tarde podría ser una funcionalidad de mayor amplitud -imaginemos un Touch Keyboard al completo, que hiciese las veces de segunda pantalla, sólo por fantasear. Curiosamente, la propuesta trae a nuestra memoria lo que el estudio de diseño Art Lebedev propuso con su teclado Optimus Maximus, que ya incluía teclas de función con pantallas gráficas integradas que se ajustaban a las aplicaciones empleadas.

También hay voces que se levantan en defensa, esgrimiendo que Touch Bar podría mostrar atajos y controles escondidos a los usuarios. De todos modos, tampoco hay que relativizar la última novedad de Apple por esta sola funcionalidad: MacBook Pro ha recibido, en último término, nuevos desarrollos, diseños y actualizaciones para la que sigue siendo una plataforma muy admirada, que en su propuesta actual, vuelve a ser el portátil profesional más avanzado y potente de la compañía. Y eso no está sujeto a ningún tipo de controversias.

MacBook Pro: Más info y opciones de configuración | Sitio web oficial de Apple

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