NIVEL 3. PUBLICIDAD. LA TRAMPA DE RATÓN

Hoy he escuchado por enésima vez aquello de: ‘¡A mí la publicidad no me influye a la hora de elegir una marca!’.¡Ja! Si la publicidad no hiciese ningún efecto sobre ti, desde luego no existiría. Aunque si conocieras en qué se basan los responsables de marketing para hacer sus anuncios, empezarías a dudar primero, y después te pondrías de rodillas para adorarlos como a dioses. Por supuesto que nos influye a ti y a mí. Existen un montón de factores que manejan para dirigir una marca o un producto y hacerlo más atractivo al potencial comprador. Ten muy claro de que se preocupan hasta del más mínimo detalle…

¿Acaso crees que las formas sinuosas de ese sinte han sido elegidas por casualidad?, ¿que el metal pulido de esa caja de efectos es un capricho del diseñador?, ¿que los colores de los leds son un mero artificio de feria?

Todo está bajo control: Eligen unos cuantos ‘ratones’ y les preparan diferentes quesos, con diferentes formas, texturas, colores y olores. Curiosamente no todos los roedores tienen los mismos gustos, pero se rigen por unos patrones perfectamente conocidos en marketing: Unos elegirán la seguridad del queso conocido –más vale lo malo…– y otros más atrevidos optarán por los nuevos sabores. Después ellos aplicarán lo aprendido y te enseñarán lo que quieres ver: un queso apetecible y delicioso, que te aportará sabores únicos y especiales. Sólo podrás ver la carcasa exterior, la caja de colores que te seducirá antes de que puedas vislumbrar nada más allá. Y tú, usuario, eres sólo uno más de los que caerán en su trampa.

MENSAJES DE NUESTROS PATROCINADORES

¿Por qué elegiste esa marca y no otra la última vez?, ¿por su imagen de calidad, por su respetable nombre, por su reputación?, ¿o fue quizás porque se trata de una marca exclusiva de esas que no conoce nadie?, ¿o dirás que lo que te sedujo fueron sus sonidos potentes y embriagadores?

En realidad ninguna de esas cuestiones nos importan demasiado. Lo que guía y empuja a tu decisión no es tanto lo racional como lo emocional. Y eso no lo puedes controlar. Ellos lo saben y lo utilizarán para guiarte hacia donde les convenga.

Vivimos en un sistema económico muy concreto y es inevitable participar de él. Pero si crees que eres libre para elegir entre las miles de posibilidades y que la publicidad ni te va ni te viene, la próxima vez que pases la tarjeta de crédito recuerda: Caíste otra vez.

Hasta el próximo Nivel de Presión Sonora.