Esta vez te revelaremos los cinco consejos fundamentales que debes tener en cuenta si quieres mejorar tu sonido y tus producciones musicales en el estudio…

Por lo general, cuando buscamos información sobre cómo trabajar correctamente en nuestras producciones de audio, encontramos muchos consejos técnicos que sin duda son necesarios pero, en ocasiones, echamos en falta tutoriales que nos enseñen conceptos de base, que nos indiquen cuales son los buenos hábitos, los caminos a seguir para darle un verdadero impulso a nuestro trabajo. Nos referimos a esa información que no suele estar en los libros de teoría o en los videotutoriales de los fabricantes, y que, generalmente, es lo que le da ese valor añadido a las clases presenciales o a una masterclass.

Por este motivo, hemos querido reunir en este artículo algunas recomendaciones basadas, principalmente, en la experiencia de grandes profesionales del sector y que consideramos que te pueden resultar muy útiles para mejorar tu sonido.

Estos son los cinco consejos que rabiamos por compartir contigo…

1. No es recomendable ser un adicto a los equipos

Estamos convencidos de que es muy importante experimentar, analizar, probar y equivocarse todas las veces que sea necesario. La práctica, sin duda, hace al maestro, y aunque este no es uno de los cinco conceptos a los que nos referiremos en este artículo, también es recomendable tenerlo presente. El Empirismo, corriente filosófica que destaca el papel de la experiencia ligada a la percepción sensorial en la formación del conocimiento ya apoyó, en su momento, esta forma de aprendizaje.

Está claro que para poder experimentar y, en definitiva, tocar todo lo que te pase por delante, es necesario tener acceso a cuantos más equipos mejor. Ahora bien, muchas veces nos cegamos con las características técnicas, con el nombre de la marca, con los nombres de los famosos que los han utilizado, por lo nuevo, por lo más nuevo, y por muchas otras cuestiones similares.

Mejora tu sonido en el estudio

Además, también forcejeamos con ideas preconcebidas de que un equipo es malo y otros son buenos sólo por que lo ha dicho algún gurú o lo hemos leído en un blog. ¿A dónde queremos llegar con estas afirmaciones? A que no existe una lista mágica de equipos o instrumentos que sea la mejor y que funcione igual en todas las situaciones.

Si tenemos un buen arsenal de equipos y conocemos todas sus características, sus posibilidades y prestaciones, desde luego, tendremos mucho ganado, pero servirá de muy poco si no sabemos cuál es la mejor forma de integrarlos y, sobre todo, de qué manera los debemos utilizar, es decir, cuál es el provecho que, con nuestros conocimientos, podemos sacar al equipo que tenemos. No es necesario estar a la última en cuanto a las versiones de los distintos sistemas, ni tener multitud de ellos. Lo importante es centrarse en las necesidades del proyecto y actuar en consecuencia.

2. Entrena tu mente ejercitando tu oído

El entrenamiento del oído es realmente un ejercicio para la mente. La audición consciente no es una función del oído sino de la mente. La apreciación del sonido y la capacidad para distinguir sus características, matices, virtudes y defectos es consecuencia de una imagen mental que se forja a base de experiencia y costumbre. Analizar e identificar las características esenciales de una buena mezcla para que esta suene bien, equilibrada y profesional, requiere de entrenamiento.

Acostumbrar el oído es como acostumbrar el paladar, ambos son sentidos. Usamos como ejemplo el sentido del gusto. Una persona neófita en materia de vinos al cabo de pocos días de probar sólo buenas marcas, sin ser un experto, sin saber de bodegas, ni de añadas, tendrá paladar para distinguir cuál sabe bien y cuál no. Lo mismo ocurre con el oído…

Un buen ejemplo podría ser un músico que está acostumbrado a sacar canciones de oído. Esta persona tiene una visión diferente que le otorga una perspectiva más amplia, puesto que se ve obligado a escuchar con detenimiento todos y cada uno de los instrumentos, sus detalles, melodías, articulaciones, etc. Cuando este tipo de músico escucha una canción, puede generar una imagen mental con bastante facilidad, visualizar las notas, las secuencias de acordes, anticipar las cadencias, distinguir instrumentos, etc. Además, a menudo, tiene mayor facilidad para la improvisación que muchos otros músicos acostumbrados a tocar leyendo partituras. Todo esto se forja a base de práctica, de ejercitar la mente a través del oído, nada más. Este ejercicio de coordinación entre el oído y el cerebro mejora tu habilidad para discriminar los diferentes aspectos de un sonido y aumenta tu capacidad para poder llevarlos a donde a ti te interese.

Te interesa: Trucos para mantener la perspectiva al mezclar música

 

3. La visión productiva como meta

Con esto nos referimos a que es muy importante perseguir la mejor sinergia. Como hemos comentado antes, no hay una lista sagrada de equipos, ni técnicas o formas de trabajo únicas. Lo que sí hay son muchas herramientas que nos pueden ayudar a potenciar nuestro trabajo y nuestra creatividad, de distintas maneras. Y con estos elementos, tienes que encontrar la combinación y la forma de trabajo que ofrezca los mejores resultados.

Hay frases y preguntas muy recurrentes como, por ejemplo, ¿qué es mejor, mezclar con auriculares o monitores? o ¿qué es mejor Cubase o Pro Tools? Estas preguntas describen muy bien lo que hemos comentado más arriba y la mejor respuesta es, en el caso de los altavoces vs los monitores, que una cosa no sustituye a la otra, sino que se complementan y te dan una visión más global de lo que estás oyendo. En el caso de la segunda cuestión, habrá quien opine que Pro Tools es un estándar de la industria y quien diga que Cubase tiene un editor MIDI mil veces mejor y ese tipo de cosas.

Steinberg Cubase 7

Para mejorar tu sonido, más allá de la cuestión de la calidad de desarrollo y de los componentes de un sistema, deberás escoger los productos según tus necesidades, objetivos y adecuación con tu workflow. La elección al final dependerá de tus recursos, necesidades específicas, sistema de trabajo, tipo de proyectos, y por supuesto, de tus oídos.

4. Respeta la regla de la “fuente de calidad”

Si una señal entra sonando mal, saldrá sonando mal -ésta parece ser una condición que siempre se cumple y que es válida en todos los ámbitos del sonido. Por este motivo, para mejorar tu sonido, es vital obtener siempre la máxima calidad en el origen de la fuente de audio e intentar mantener esas condiciones, durante todo el procesamiento o, al menos, tanto como sea posible, evitando la pérdida acumulativa de la calidad.

La idea de que algo de mala calidad se puede solucionar más adelante, suele ser totalmente errónea. Independientemente del equipamiento, los conocimientos o la experiencia que tengas, el concepto de base es que cuanto mayor sea la calidad del audio de inicio, mejor será el producto final.

¿Qué frecuencia de muestreo debes emplear en tus producciones?

 

5. Emplea tus herramientas con responsabilidad y consciencia

Más allá de algunos matices que explicaremos a continuación, el principal mensaje en este punto es que si no sabes cómo se utiliza un equipo o que es lo hace exactamente, mejor no usarlo.

Puede suceder que tengas un procesador que no hayas usado nunca, pero sin embargo, las especificaciones del producto cuenten que este hace maravillas con el sonido. Pongamos como ejemplo un “excitador aural”, el cual promete un aumento de la claridad y la presencia, una mayor sonoridad percibida, una mejora sustancial de los detalles y la inteligibilidad del sonido, entre otras bondades.

SPL Vitalizer, procesador

Estamos seguros, porque ya la hemos utilizado, que esta herramienta puede ayudarnos a conseguir estas mejoras, pero es un error pensar que, porque el equipo ofrece todas estas posibilidades, el sólo hecho de pasar la señal de audio a través de él hará que el sonido mejore. Si no conoces cómo funciona el producto puedes conseguir más bien todo lo contrario.

Y si no sabes lo que estás haciendo y no suena mejor, entonces es probable que, en esas circunstancias, no valga la pena. En cualquier caso, antes deberás estudiar, practicar, buscar información, ejemplos, etc, y sólo entonces, sabiendo lo que haces en todo momento, incluir el producto en tu cadena de trabajo.

Una vez aclarado lo anterior y ya llegados a este punto, te alentamos a seguir por la vía de la experimentación. Te servirá para aprender, conseguir nuevos sonidos, ideas frescas y desarrollar tu personalidad. Y siempre recuerda esta regla: si suena bien, entonces es bueno.


¿Qué piensas de estas recomendaciones? Queremos leer tus ideas -escribe abajo…

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