Cómo cuidar tus temas si tu intención es que alguien se encargue de su mastering

Hay muchas formas de asumir el mastering de tu música. Pero a diferencia de otras ocasiones, cuando te damos consejos y técnicas para que tú hagas tus propias masterizaciones, esta vez asumiremos que delegarás esta tarea en un ingeniero, técnico o servicio especializado.

El mastering es arte, siempre se dice, pero también es ciencia. Tan importante es la experiencia acumulada por un ingeniero de mastering como el equipo que usa o el acondicionamiento de su sala. De hecho, lo más recomendable es lo que dábamos por sentado en esta ocasión: que unos oídos frescos y expertos se responsabilicen de unificar tus temas y darles ese pulimento final.

Aunque no por el hecho de entregar tu trabajo a otra persona deberías distraerte y pasar por alto ciertos aspectos. En este sentido, los amigos de CutOff Pro Audio comparten con nosotros cinco consejos que puedes adoptar antes de encargar el mastering de tus temas.

La buena mezcla es el principio y el final

1Siguiendo la analogía de que una mala toma no se arregla durante la mezcla, tampoco el mastering hará milagros por una mala mezcla.

Así las cosas, te recomendamos que dediques un especial empeño a que tus mezclas suenen lo mejor posible. Aunque el ingeniero de mastering será quien haga que todo suene coherente -y por eso le pagarás tu dinero-, nunca está de más que realices el saludable ejercicio de escuchar de forma muy crítica las mezclas de los temas que entregarás para determinar cómo funcionan, y así tener tiempo para hacer los cambios y ajustes necesarios antes de la entrega de tu encargo.

Mantén limpio tu canal master

2Bueno, más que un consejo es prácticamente una norma: en esta situación, nunca abras compresores o ecualizadores plugin en tu canal master. Y no hablemos ya de efectos de maximización tipo Waves L3, IK Multimedia T-Racks o similares.

Si efectivamente los habías utilizado antes de leer esto y tu tema no suena como esperabas una vez que los elimines, te tocará ajustar tu mezcla hasta que vuelva a sonar como esperabas y sin ellos. Sí, esto creará situaciones desmoralizantes en más de un lector, pero el resultado final merecerá la pena y quien se encargue de tu mastering te lo agradecerá -por no comentar que su vida será así más fácil y placentera.

Sé profesional con tus archivos

3Los temas que entregues no deberían empezar de golpe. Inserta un compás o deja dos segundos previos al comienzo del tema. Eso permitirá que los procesadores empleados para el mastering trabajen como es debido en los primeros transitorios de arranque de tu música.

Esto puede parecer pueril -alguien pensará que ese espacio vacío previo lo abrirá alguien a mano. Pero es mejor ser un profesional y entregar las cosas acabadas por tu parte; además hay servicios de masterización (sobre todo online) que no harán ese trabajo por ti.

Así mismo, tienes que asegurar los pasajes finales. Cuidado con los finales abruptos o incluso precipitados: que una mala selección ante la exportación o volcado no se coma una tenue cola de reverberación, por ejemplo.

Elige el formato correcto

4Otra buena recomendación práctica es que tengas claros los formatos de entrega: para estar seguro, habla con tu ingeniero de mastering u otro representante del servicio, preguntándoles por los formatos que prefieren o tienen establecidos para enviarles los temas.

En cualquier caso, ten presente que deberías entregar siempre tu trabajo a la mayor resolución que hayas empleado. Hoy es muy común la operación a 24bit -así que si es tu caso, entrega los temas a esa resolución (a no ser que no la acepten). En cuanto a la frecuencia de muestreo, es recomendable que se mantenga invariable durante todo tu proceso. Si trabajaste a 44.1kHz, por ejemplo, no tiene sentido que al final entregues el material a 96kHz -de nuevo es algo que te conviene consultar.

Y olvídate de los procesos de dithering -alguien que sabe mucho más que tú tendrá en cuenta todo eso y echará mano de ello con los procedimientos necesarios en función de cuál sea el destino de tu música.

Vigila tu nivel

5Reservamos para el final el crucial asunto de los niveles y sus implicaciones. En muchos servicios de mastering solicitan archivos exportados a un nivel fijo de -5 ó -3dB (e incluso otros valores nominales)… ¿Cuáles son las implicaciones de esa premisa? ¿Significa que has de reducir tu master a -5dB o ese otro valor requerido?

No, absoluta y rotundamente. Cuando te solicitan un nivel de -5dB, por ejemplo, te están pidiendo en realidad que el pico más «fuerte» de tu mezcla no sobrepase los -5dB. Es una consideración referida únicamente al techo dinámico de tu mezcla. Esa cautela proporcionará un espacio dinámico de trabajo (o headroom) que necesita el ingeniero de mastering para desarrollar sus procesos de ecualización y compresión sin que se generen recortes (clipping).

Un método sencillo implica que amplíes tu fader master en 3 ó 4dB. Selecciona después tus pistas y baja los faders de cada canal hasta evitar picos en rojo -puedes seleccionarlas pista a pista o de forma múltiple, pues casi todos los DAW lo permiten. Con los picos en rojo desterrados, es el momento de bajar tu fader master a 0dB y comprobar si efectivamente suenas a -5 dB (o al nivel requerido con los ajustes pertinentes).

Recordemos también que cuando hay que fijar los niveles de varias pistas, resulta muy práctico el trabajo con grupos, sobre todo si alguna de tus pistas conlleva automatizaciones de volumen.

 ¿Más ayuda sobre creación y producción musical? 

Los expertos de Cutoff Pro Audio no se dedican a los servicios comerciales de mastering, aunque esperan que sus recomendaciones te sirvan de ayuda. Eso sí, no dudes en solicitarles su asesoramiento para todo lo relacionado con instrumentos, software y herramientas de creación musical. Escribe abajo tus comentarios si tienes alguna pregunta o idea.

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