¿Has decidido masterizar tus temas en tu propio estudio? Estas consideraciones sobre tu cadena y proceso de mastering te vendrán bien para lograr buenos resultados…

1. Modela las frecuencias con un ecualizador para compensar el efecto del limitador de salida, y luego aplica un compresor estéreo o multibanda para gestionar sus niveles. El maximizador de intensidad debe ser el último elemento de la cadena de mastering, porque este plugin determina el “techo” de volumen que no quieres arriesgarte a superar. Si tienes una mezcla consistente, debería bastar con estos tres plugins.

2. Sería demasiado sencillo aplicar unos cuantos presets de ‘Master EQ’, ‘Mix Compressor’ y ‘Brickwall Limiter’ y pensar que has terminado la etapa de mastering. Nada más lejos de la realidad –debes adaptar los plugins a las características exclusivas del material que te dispones a masterizar.

3. Ten mucho cuidado con el compresor multibanda. Si lo utilizas de forma incorrecta, este plugin es capaz de arruinar cualquier mezcla bien realizada. Aplica ajustes sutiles –si crees que necesitas una configuración multibanda “demasiado drástica”, regresa a la mezcla y haz los ajustes oportunos antes de empezar a masterizar de nuevo. Cuando un tema está bien mezclado, una leve compresión suele resultar mucho más eficaz.

Mastering con presets: la compresión multibanda

4. La gente tiene la desafortunada tendencia a asociar la calidad de un máster con su nivel de volumen –”cuanto más, mejor”. No obstante, si haces música dance, tendrás que maximizar la intensidad de tu tema para que no adolezca de “impacto” frente a producciones similares. Como antes, ajusta esa intensidad con cuidado, elige una buena configuración del EQ, el compresor y el maximizador para que el resultado no sólo suene “más alto” porque sí.

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5. Todos recurrimos a unos cuantos trucos habituales que nos garantizan buenos resultados durante el proceso de producción. Conforme progreses en el campo del mastering, sabrás qué plugins y ajustes debes utilizar para mejorar el sonido de tu propia música. Ahora bien, si te piden que masterices el trabajo de otro, olvídate de todo eso. Te enfrentarás a una grabación que han mezclado de una manera distinta, con instrumentos y sonidos diferentes a los tuyos, así que esos mismos trucos no tienen por qué funcionar en este contexto. Abre tus oídos y reacciona en función de lo que escuches.

6. Los auriculares sirven para detectar detalles específicos en la mezcla y el mastering, pero aportan una sensación de acústica falsa y muchos modelos no reproducen bien los graves. Aunque unos auriculares confirmen que tu tema masterizado suena bien, cometerías un grave error si sólo confiases en ellos.

Monitores de mastering: cómo acertar en tu elección

7. Antes de terminar, comprueba cómo suena tu tema masterizado en tantos sistemas como sea posible y compáralo con otras producciones del mismo estilo. Además, pide a otras personas de confianza que escuchen tu máster, ¡y recuerda que las críticas constructivas siempre son útiles! ¡Buena suerte!