Contemporáneo de Bob Moog y héroe de la música electrónica por sus diseños y aportaciones…

El diseñador pionero de sintetizadores Don Buchla, que falleció el 14 de Septiembre de 2016 a la edad de 79 años, fue una figura clave en la evolución de la llamada “síntesis de la Costa Oeste” -referida a Estados Unidos.

Paralelamente al trabajo de Bob Moog, mientras que Buchla operaba desde el norte de California, en la Costa Oeste, donde tenía su residencia, los sistemas modulares de Moog se construyeron en Nueva York -en la Costa Este americana. En nuestro tiempo, los sintesistas describen la música electrónica tradicional, abundante en tonos, como proveniente de la “Costa Este” de América, mientras que las composiciones experimentales, más aleatorias, se dice que presentan características propias de la “Costa Oeste”.

Si bien los diseños y la nomenclatura de Moog se han convertido en familiares para los músicos electrónicos, los módulos de Don Buchla exhibían nombres como “Source of Uncertainty” (Fuente de Incertidumbre, un generador aleatorio de tensión) o “Arbitrary Function Generator” -Generador de Función Arbitraria, una combinación de secuenciador, generador de envolvente multietapa y procesador de tensión.

Muchas de estas diferencias podrían parecer como engendradas por un sentimiento reactivo de contradicción de un competidor, pero Buchla diseñó su primer instrumento al mismo tiempo que Bob Moog -y sin ninguna conexión con él. De hecho, Don Buchla batió a Bob Moog en el apartado del secuenciador, un elemento que se convertiría en determinante para los usuarios de ambos sistemas.

Buchla se mantuvo alejado a propósito de lo convencional, confiado en que las técnicas innovadoras de creación de sonidos y su interpretación, lograrían inspirar nuevos tipos de expresión musical…

Don Buchla comenzó a diseñar su primer instrumento en 1963, después de haber recibido el encargo de Morton Subotnick y Ramon Sender, fundadores del San Francisco Tape Music Center. La idea inicial consistía en el desarrollo de un instrumento musical electrónico de concepción “todo-en-uno”, capaz de sustituir a la mezcolanza de osciladores, filtros y moduladores de laboratorio que se había empleado para crear la música electrónica conocida hasta aquel momento.

De una forma muy significativa, el secuenciador de 16 pasos podría ser utilizado en lugar de la técnica de la entonces tradicional grabación de tonos individuales sobre cinta, con el corte y empalmado posterior de todas las grabaciones para crear líneas melódicas completas. Así que hoy resulta tan paradójico como apropiado que aquella propuesta de construcción procediese de una corporación que tenía a las cintas magnéticas por bandera.

Un sintetizador típico de Don Buchla

La aproximación siempre creativa de Buchla

Además del secuenciador en sí, el primer instrumento de Buchla implementaba osciladores analógicos, generadores de ruido, un modulador en anillo, simulación de reverberación, procesadores de tensión (voltaje), generadores de envolvente y puertas (que constituían la respuesta de Buchla al diseño de Amplificador Controlado por Tensión, o VCA).

Y de una forma idéntica a los sintetizadores de Moog, las interconexiones se realizaban mediante cables de patching. Pero en lugar del tradicional teclado musical, una placa táctil de contactos metálicos desnudos se empleaba para reproducir los patches -un elemento característico de Don Buchla que incluso se conserva en sus diseños más recientes. Buchla se mantuvo alejado a propósito de lo convencional, confiado en que las técnicas innovadoras de creación de sonidos y su interpretación, lograrían inspirar nuevos tipos de expresión musical.

Buchla estaba en lo cierto, y no hay un mejor ejemplo de su sonido que Silver Apples Of The Moon de Morton Subotnick. Lanzada en 1967, se trató del primer exponente de música electrónica por encargo para un sello discográfico. Suena repleta de chirridos, pitidos rítmicos quijotescos y chubascos, acompañados de secuencias distintivas de percusión -dicho trabajo marca un notorio contraste con el registro que haría un nombre familiar con tecnología Moog: el comparativamente convencional Switched On Bach de Wendy Carlos.

Buchla continuaría evolucionando en sus diseños, vendiendo sistemas modulares tales como las series 100 y 200, cuyas variaciones aún están disponibles en la actualidad. En los años 90 del siglo XX, Buchla también comenzó a trabajar en una gama de controladores MIDI alternativos.

Nunca llegaron a ser tan populares o definidores de la industria como los instrumentos de Moog, pero los diseños de Buchla han comenzado recientemente a ser redescubiertos por músicos modernos, fabricantes y desarrolladores de software por igual. El estatus de Don Buchla como leyenda en la escena de la música electrónica está más que asegurado. Siempre agradeceremos su visión y legado -descanse en paz.

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