Prueba tu mezcla en tantos sistemas como te sea posible para hacerte una idea de cómo se comportan sus frecuencias –pero tenemos más consejos de valor para equilibrar los agudos

Quizá hayas notado que los agudos de una mezcla suenan de forma diferente dependiendo del sistema de reproducción que estés usando. Y es que los distintos modos en los que varios sistemas de altavoces y auriculares representan las frecuencias agudas son impredecibles. Esta disparidad está provocada por una multitud de problemas potenciales a los que contribuye el entorno de escucha a lo largo del espectro de frecuencias. Si te preocupan los agudos, te debería preocupar también tu entorno de monitorización.

La mayoría de nosotros no puede permitirse los mejores altavoces, y mucho menos un entorno ideal acústicamente tratado donde usarlos. Lo mejor entonces es que saques a pasear a tu mezcla: Escúchala en tantos sistemas de reproducción como puedas. Además, es esencial que tengas a mano una selección de mezclas comerciales de gran calidad para usarlas de referencia. Lo importante es escuchar con atención y tomar nota de las diferencias entre sistemas. Así sabrás cómo compensar los puntos fuertes y débiles de tu propio sistema.

Recuerda que tu percepción de los agudos y su relación con el resto del espectro de frecuencias queda alterada de forma radical y no lineal por el volumen de reproducción. Eso supone otro hándicap, pero lo puedes evitar si haces comparaciones constantes usando material de referencia –así te aseguras de que los niveles de escucha queden bien cohesionados.

Usando esos métodos comparativos, incrementarás de forma efectiva tu nivel de alerta ante posibles problemas con los agudos, y entrenarás tus oídos para que se hagan más sensibles. Así, podrás concentrarte en detalles de los que antes ni siquiera eras consciente. Llegarás a desarrollar hábitos con los que solucionar los problemas que se te presenten en tus mezclas.

Haz escuchas dedicadas sobre tus mezclas en tantos sistemas como te sea posible: Así tendrás perspectiva de cómo trabajan sus frecuencias

Haz escuchas dedicadas sobre tus mezclas en tantos sistemas como puedas: Así tendrás perspectiva de cómo trabajan sus frecuencias

Truco PRO: Mantén la perspectiva frente a tus mezclas con agudos

No pases mucho tiempo ecualizando un sonido porque tus oídos se adaptarán a los cambios y perderás la perspectiva. Si dudas, la mejor apuesta siempre suele ser usar menos ecualización. Si crees que un sonido requiere una ecualización drástica, quizá debas reconsiderar si has hecho una buena elección con él. Compáralo con una buena mezcla comercial para decidir si has de buscarte otro.

Vigila el volumen: monitorizar a niveles moderados ayuda a salvaguardar tu salud auditiva y minimiza la fatiga. Deja que tus oídos descansen, sobre todo tras procesos que requieran oír sonidos a gran volumen.

El equilibrio de agudos: Cuando algunos son indeseables

Al mezclar en el reino digital de los secuenciadores modernos, aparecen problemas si hay excesivos agudos. A menudo las salidas de los softsintes se extienden a la parte superior del espectro, y eso implica problemas potenciales.

Primero, los instrumentos acústicos y demás sonidos del mundo natural poseen agudos atenuados cuando llegan hasta nosotros, y suenan más brillantes cuanto más cerca están. Un sonido que no deba estar en el primer plano de la mezcla pero posea muchos agudos, no tendrá un espacio bien definido en la mezcla dependiendo de los otros instrumentos. Los softsintes son muy puros a ese respecto, y confunden nuestra percepción de profundidad en la mezcla poniendo en peligro la diferenciación de los sonidos.

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Además, el dominio digital no sólo restringe la frecuencia máxima a la mitad de la frecuencia de muestreo (frecuencia de Nyquist) sino que introduce gran cantidad de distorsión cuanto más alto subas en el espectro de frecuencias. Eso crea artefactos de aliasing –sonidos fantasmas creados de forma inadvertida al intentar superar la frecuencia Nyquist.

Recuerda que tu percepción de los agudos y su relación con el resto del espectro de frecuencias queda alterada de forma radical y no lineal por el volumen de reproducción

Los peligros de la distorsión en la mezcla con agudos

Hay muchas razones por las que tendemos a amar la saturación y la distorsión. En las circunstancias adecuadas, los sonidos se benefician si les añades armónicos, y se hacen más ricos, llenos y, a veces, más claros. Sin embargo, la distorsión puede confundir una señal con todo tipo de efectos no deseados.

Nuestra primera preocupación es el aumento de contenido de alta frecuencia que amenaza con mutilar los agudos al sobrecargarlos con ruidos estridentes y fatigosos desagradables de oír, que enmascaran a otros sonidos en la mezcla.

En segundo lugar, la dinámica quedará desfigurada, comprometerá los transitorios de ataque y quebrará la forma de ciertos timbres. Una caja distorsionada quizá suene bonita y brillante, pero luchará por resaltar en la mezcla tras haber perdido su identidad dinámica.

El ruido de fondo, estruendo y siseo que quizá eran inaudibles al comienzo, serán un enorme problema si son inflados mediante la aplicación de distorsión.

Aunque en teoría hay soluciones potenciales para casi todo, esos efectos no deseados y extremos quizá sean imposibles de reparar. Es prudente recurrir a la edición no destructiva con la distorsión, para poder evitar así cualquier daño sobre la señal. Minimiza esos efectos evitando un uso abusivo, pero prepárate para combatirlos si llegan a aparecer.

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