Uno de los problemas más comunes e infravalorados en la mezcla es el enmascaramiento de frecuencias -ya va siendo hora de enfrentarte a él y aprender algunos trucos para evitarlo y mejorar tus mezclas…

Quizá alguna vez has experimentado, mientras trabajabas en una mezcla, que mientras el balance general de elementos funcionaba bien, un par de instrumentos parecía pelear entre sí por el mismo rango de frecuencias, tapándose uno a otro. Este fenómeno psicoacústico es conocido como enmascaramiento sonoro o auditivo. Esto ocurre cuando una señal distrae al oído de otra señal que suena en el mismo periodo de tiempo.

Mezcla de bajo y bombo

Un ejemplo clásico de este fenómeno aparece cuando trabajamos con la relación entre un bombo y el bajo en la mezcla. Seguramente, al escucharlos como elementos individuales, sonarán geniales, llenos de profundidad y pegada. Pero al oírlos juntos, el bombo parece perder fuerza. Así que necesitas atenuar el volumen del bajo para volver a recuperar el sonido del bombo de nuevo, entonces toda la zona de bajos de la mezcla pierde energía y fuerza, con lo que los cimientos de tu tema se vienen abajo, perdiendo esa potencia que sustenta al resto de armonías.

Un incontable número de ingenieros ha dedicado horas y horas intentando solucionar problemas como este, por lo que una rápida comprensión de cómo funciona el enmascaramiento, te ayudará a solucionar dichos problemas y conseguir mejores mezclas y un sonido mejorado de inmediato.

Ecualiza el bajo y el bombo para evitar el enmascaramiento

Una de las razones por la que la pista de bajo suele enmascarar al bombo se debe a que ambas pistas compiten por la parte baja de la mezcla -aquella que contiene las frecuencias bajas, también conocida como ‘Low End’ en inglés. Un bombo suele tener también frecuencias medio-altas que ayudan a situarlo en lo alto de la mezcla, pero, ¿cómo puedes lograr esa pegada necesaria que se siente hasta en el pecho con tu bombo, sin sacrificar el sonido del bajo?

Un respuesta sería la ecualización complementaria o de apoyo. Es un proceso simple de identificación de frecuencias que pueden estar peleando entre ellas. En el caso del bombo, realzamos ligeramente esas frecuencias, mientras que creamos un corte complementario en las mismas, en nuestra pista de bajo. En la ilustración de abajo, podemos ver más claramente esta técnica. A la izquierda, la EQ del bombo, a la derecha la EQ del bajo…

Fíjate en que el bombo tiene un realce en torno a 85Hz, y el bajo una atenuación en la misma zona. Sobre 200Hz, el bombo tiene un corte mientras que el bajo mantiene una curva inversa. Ya te habrás percatado de que son unos ajustes muy sutiles, pero un par de dB arriba y abajo suele ser normalmente lo justo y necesario para evitar el enmascaramiento del bombo por el bajo.

Utiliza compresión ‘sidechain’

Otro factor a tener en cuenta y que complica el asunto en el ejemplo de arriba, es que , generalmente las partes de bajo tienen un sonido sostenido y continuo, mientras que el bombo es percusivo y rápido. Por este hecho, el oído tiende a fijar su atención sobre el bajo, y perder o enmascarar al bombo. Este mismo efecto puede ocurrir cuando se mezclan partes vocales, donde éstas pueden competir con, por ejemplo, pistas dobladas de guitarras muy cargadas.

Mientras que algo de ecualización complementaria o de apoyo ayuda, la compresión ‘sidechain’ puede utilizarse para contener las guitarras que perjudican a nuestra pista vocal, volviendo a darles importancia de nuevo cuando vuelve a sonar la parte instrumental. Además, podemos llevar más allá este proceso mediante el uso de un compresor multibanda o una EQ dinámica, con los que tan sólo aplicar compresión ‘sidechain’ en el área de frecuencias que compite con la parte vocal. A menudo esta zona se encuentra en torno a los 1 ó 4kHz, así que algo de compresión ‘sidechain’ o EQ dinámica en esa parte pude ser la solución.

Otros consejos para evitar el enmascaramiento en tus mezclas

  • Priorizar y equilibrar. Muchas veces, es una simple cuestión de revisar el equilibrio en tu mezcla para asegurarte de que todo está en su sitio, y darle prioridad a ciertos elementos. Una forma de hacer esto, es descomponer la mezcla a sus elementos más simples. En una mezcla de rock, por ejemplo, esto podría ser el bombo, bajo, hi-hat y voz principal. Consiguiendo un equilibrio perfecto de estos elementos y poco a poco añadir el resto de pistas en torno a ellos sin volver a ajustarlos, puede ayudarte a crear un núcleo sólido en tu mezcla, para después centrarte en cómo el resto de pistas y partes van a encajar en él.
  • Utiliza el campo estéreo. Si una guitarra y un piano están compitiendo entre ellos, intenta panoramizarlos en lados opuestos. O ve más allá y añade un delay estéreo a la guitarra, de modo que el piano enmascare el ataque de la nota, pero la guitarra mantenga un sonido sostenido y alargado con mucho movimiento.

¡Sé creativo! Puedes seguir utilizando otros efectos como un delay slap-back, distorsión, trémolo o cualquier otra cosa que te ayude a distinguir un elemento sonoro de otro.


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