Una caja resistente aguantará miles de kilómetros salvaguardando tu inversión…

El envío seguro de instrumentos y equipos musicales es indispensable en la compraventa de segunda mano o en otras situaciones que envuelven transporte y manipulación por parte de personas que desconocen la fragilidad de su contenido. Ya sabrás, y si no te lo contamos, que la mayor seguridad en el transporte y manejo se logra usando flightcases –esas sólidas cajas construidas a medida o con formatos adaptables. Pero no siempre se dispone de uno de estos accesorios, o el coste hace prohibitivo su empleo en una situación determinada.

Así las cosas, te vamos a contar algunos detalles para construir algunos de los embalajes más seguros para el envío seguro de sintetizadores y otros instrumentos o equipos musicales. El sistema que vamos a comentar lo emplean compañías y vendedores particulares de todo el mundo para garantizar la integridad de los productos enviados.

Los materiales, sin escatimar

Antes de nada, una cuestión de base: si lo que persigues es la integridad de tu valiosa mercancía, olvídate del “coste cero” cuanto te decidas a construir un embalaje seguro. Después de todo, es una cuestión de pura lógica –si comprases una joya, nunca te la entregarían en un sobre de papel, y nuestras máquinas e instrumentos son las joyas más preciadas.

La necesidad de buenos materiales para embalaje cae por su propio peso, y no tendrías problemas en asumirlo si enviases tu equipo manteniendo su posesión (cuando remites un sinte para una reparación a un servicio técnico distante, por ejemplo, sin entregarlo o recuperarlo en persona). Pero el uso de esos materiales parece menos necesario cuando el envío se produce “en un solo sentido”, como en la venta de segunda mano. Pensar así es un completo error, pues como vendedor serías responsable del estado funcional del producto vendido durante seis meses como mínimo.

Si comprases una joya, nunca te la entregarían en un sobre de papel, y nuestras máquinas e instrumentos son las joyas más preciadas…

Estos son los materiales que necesitarías para construir un embalaje seguro para el envío de instrumentos y equipos musicales:

Planchas planas de poliestireno expandido o poliespán, con un grosor de dos centímetros, en medida de 2x1m (su precio es de unos 1,3€ por plancha). La cantidad de ellas que necesitarás vendrá determinada por el tamaño total del embalaje, aunque para el envío de un teclado de cinco octavas suele bastar con una plancha.

Una caja resistente de cartón cuyas dimensiones excedan, idealmente, en unos cinco centímetros por todos los extremos del equipo o instrumento a embalar. Es posible combinar dos cajas para construir una más grande.

Tela o film plástico de burbujas, preferiblemente con 25mm de diámetro en su burbuja.

Cinta adhesiva para embalaje en rollo.

Herramientas: cortante o cutter, tijeras, flexómetro rígido, bolígrafo u otro marcador.

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Embalaje seguro construido según este reportaje -esta misma caja contuvo y protegió a un precioso Korg Polysix desde el Reino Unido hasta nuestro estudio de Madrid (España)

La construcción, paso a paso

Nuestra intención es construir un recipiente interior o “sarcófago” para el equipo, usando los paneles de poliestireno expandido. Aunque primero envolveremos el equipo o instrumento con tela o film plástico de burbujas, lo aseguraremos con cinta adhesiva de embalaje, lo introduciremos dentro de la caja de cartón con el recipiente de poliestireno, y acabaremos cerrando la caja con cinta. Estos son todos los pasos de construcción detallados:

1.Empezamos envolviendo el equipo o instrumento con tela o film plástico de burbujas. No embales el enchufe o cable de alimentación en contacto directo con el equipo, pues podría ocasionar desperfectos, y procura que ningún flanco se quede sin cobertura. Por el momento, bastará con unas dos capas de filmno pretendemos que el conjunto rebote por el suelo “a lo Michelín”. Y por mucho que te sientas tentado a ello, no explotes ninguna burbujita…

2.Mide con el flexómetro todas las dimensiones del equipo o instrumento una vez embalado. Cada dimensión interior de la caja que necesitarías (anchura, altura y grosor) debería exceder a la dimensión correspondiente del equipo embalado según el grueso del poliespán multiplicado por dos. Es decir:

● Anchura ideal de la caja = anchura del equipo embalado MÁS (grueso del poliespán POR 2)

● Altura ideal de la caja = altura del equipo embalado MÁS (grueso del poliespán POR 2)

● Grosor ideal de la caja = grosor del equipo embalado MÁS (grueso del poliespán POR 2)

Aprovisiónate de una caja de cartón con esas medidas interiores, o si no es posible, combina dos cajas para ajustarte a las dimensiones que necesites. En tal caso, emplea el cortante o cutter y cinta adhesiva para lograr una caja combinada resistente.

 TRUCO 1 
Si también tuvieses que embalar manuales impresos en papel, cables MIDI y/o de alimentación, además de otros accesorios, ahora sería un buen momento para preverlo, ya que modificaría las dimensiones de tu embalaje.

3.Apunta todas las medidas de las dimensiones de la caja con sus solapas cerradas (ancho, alto y grosor). Mide en milímetros el grosor del cartón de la caja y multiplícalo por dos: apunta también ese valor, será tu factor de ajuste interior.

4.Para construir el recipiente interior de poliestireno o poliespán, necesitarás dos piezas para las superficies mayores de tu caja, más dos flancos largos y dos flancos cortos para sus laterales. Suponiendo que la plancha de poliespán que emplees tenga el grosor antes comentado de dos centímetros, sigue este método rápido para marcar las medidas de corte:

● Superficie de una pieza mayor = (ancho de la caja MENOS factor de ajuste interior) POR (alto de la caja factor de ajuste interior)

● Superficie de un flanco corto = (grosor de la caja MENOS 4cm MENOS factor de ajuste interior ) POR (alto de la caja MENOS factor de ajuste interior)

● Superficie de un flanco largo = (ancho de la caja MENOS 4cm MENOS factor de ajuste interior) POR (grosor de la caja MENOS 4cm MENOS factor de ajuste interior)

 TRUCO 2 
Muchas veces no será posible encontrar una caja con unas dimensiones exactas a las que necesitarías, pero puedes ajustar el conjunto de “equipo-embalado-poliespán” poniendo más o menos vueltas del film plástico de burbujas. En tal caso, la referencia inicial sería la caja de cartón disponible para ajustarte a sus propias medidas. Y si te vieses obligado a combinar dos cajas, como antes comentábamos, tendrías una buena oportunidad de ajuste al cerrar sus dimensiones combinadas.

5.Una vez marcadas las seis piezas de corte sobre las planchas de poliestireno expandido, troquélalas con la herramienta cortante o cutter. Las planchas de poliestireno o poliespán no ofrecen ninguna resistencia al corte, aunque lograrás un acabado ajustado y limpio si empleas un listón de madera o metal como guía. Es normal que salten algunas bolitas de poliestireno durante el corte.

6.Ya sólo te faltaría juntar todas las piezas de poliespán menos uno de los flancos largos que, a modo de tapa superior, cerraría el conjunto. Pliega bien las solapas de la caja y fija todo con cinta adhesiva de embalaje. Procura tirar cuatro vueltas “maestras” de cinta que refuercen el paquete en toda su altura y anchura. Es una buena idea emplear cinta transparente de embalaje, porque da un acabado más limpio.

Otras opciones prácticas

No hemos comentado que otra posibilidad para envíos seguros de equipos o instrumentos es reutilizar sus propios embalajes de origen. Siempre y cuando los conserves, son la segunda mejor opción después de los flightcases, ya que dichos embalajes fueron diseñados específicamente para mantener la integridad de los productos. Con su cartón resistente, piezas moldeadas con poliestireno inyectado y otros elementos de seguridad, serán capaces de proteger con seguridad a los equipos en su transporte, amortiguando los golpes o evitando que humedades o líquidos lleguen a mojar el contenido.

De hecho, no es una mala idea almacenar las cajas originales de todos los equipos para esa finalidad, porque nunca se sabe si acabarás quedándotelos o vendiéndolos. Y además, tras unos años, algunas cajas acaban convirtiéndose en elementos tan codiciados como los instrumentos que una vez protegieron.

Otra alternativa muy empleada consiste en el “juego de doble caja”: definitivamente, dos cajas contenedoras a modo de muñeca matrioska rusa también ofrecen un sistema de embalaje compacto y seguro. En cualquiera de los casos comentados, un envoltorio final con papel de estraza añade un elemento adicional de seguridad, disuade a los “amigos de lo ajeno” y sirve como lazo para un bonito paquete.

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