Siempre conviene tener a mano al menos un buen sintetizador para hacer pads, sobre todo hoy que disponemos de potentes instrumentos virtuales bastante asequibles, e incluso gratuitos. Pero ¿qué características debería tener dicho sintetizador?

Para trabajar deprisa, busca un sintetizador capaz de montar capas de presets con facilidad. Muchos sintes multitímbricos hardware ofrecen modos ‘Multi’, ‘Performance’ o ‘Combi’ que permiten construir patches multicapa recorriendo sus presets en muy poco tiempo. Los ROMplers son magníficos para esto, aunque también puedes apilar sonidos sin problemas en muchos sintetizadores hardware o software de modelado analógico. Y si incluyen efectos, mucho mejor, pues así puedes guardar los ajustes de efectos como parte de tus patches.

Hay sintetizadores que ofrecen patches compuestos por varias capas -es quizá algo heredado desde los buenos tiempos de los famosos módulos ROMpler de Roland y E-mu que suministraban hasta cuatro capas con una gran cantidad de control, una arquitectura que se ha mantenido hasta nuestros días. Algunos samplers -como Native Instruments Kontakt– ofrecen funciones similares, capaces de apilar decenas de capas, pero lo importante en estos casos es que puedas controlar cada capa por separado, alterando sus envolventes y modulándolas mediante LFO (Osciladores de Baja Frecuencia, para quienes no lo sepan), u otros recursos disponibles.

La potencia sonora extrema de la modulación

Los sintes basados en osciladores discretos (como los analógico-virtuales) suelen ofrecer diversas opciones para modular sus formas de onda, como la anchura de los pulsos (PWM), el modelado de ondas (waveshaping) y la clásica –aunque poco explorada– modulación en frecuencia (o FM). En especial, los osciladores wavetable o basados en tablas y secuencias de ondas, y los de “síntesis vectorial” resultan muy valiosos para hacer pads.

Pero, sin ninguna duda, la herramienta más poderosa para crear complejos sonidos de colchón sería una buena matriz de modulación, a la que pediríamos tres prestaciones fundamentales: muchas fuentes, destinos a casi todas las funciones del sintetizador, y abundantes rutas simultáneas. También conviene que incluya destinos de modulación especiales que permitan encadenar varios controladores definiendo el efecto de unos sobre otros.

Cableguys Curve 2: libertad total para modulación

Cableguys Curve 2: libertad total para modulación

Otras fuentes de modulación, como las envolventes libres multietapa (como las de NI ABsynth o Cableguys Curve 2, por ejemplo), los filtros con modulación independiente del corte y las ondas de un LFO asignables por el usuario, pueden producir complejos patrones de control. Ajusta una envolvente o un LFO al tempo para introducir un elemento rítmico en tus pads, o utiliza secuenciadores por pasos y arpegiadores para redisparar ciertas capas de un patch.

Los joysticks de control (de los cuales Korg Wavestation es el exponente de uso más conocido) y las superficies ‘XY’ sirven para modelar un colchón a mano, igual que muchos tipos de morphing, que permiten asignar varios destinos al mismo controlador ofreciendo una gran cantidad de control desde, por ejemplo… ¡una simple rueda de modulación!

Para acabar, y como diría nuestro buen amigo Stallfield (aka Alex Luengo), experto en la creación de colchones, mueve esas “colchas”, duerme confortablemente sobre ellas o viaja hasta paisajes desconocidos montado sobre su densidad -los colchones sirven para todo eso y más.