Si haces playback, conviene guardar las apariencias, incluso si dispones de toda la tecnología y tus amigos son Thomas Dolby, Herbie Hancock, Howard Jones y Stevie Wonder…

De todos es sabido que YouTube es un sitio alucinante. Te puedes divertir volviendo a ver una vez más la intro de la clásica serie Miami Vice de los años 80, sonorizada magistralmente por aquella fabulosa banda del rey del «keytar» Jan Hammer. O recordar antiguos videoclips que quizá tenías olvidados, hasta incluso contemplar cómo Speedy J combinaba sus habilidades de estudio con las maravillas creativas de Ableton Live.

Pero uno de los vídeos de situaciones en playback que más nos ha fascinado lo encontramos por casualidad, buscando material sobre sintetizadores analógicos….

Cuando la tecnología vendía por sí sola y el playback era habitual

Hay que remontarse a 1985, la época dorada de los polisintes analógicos. Y qué mejor plato fuerte para la entrega de los Premios Grammy de ese año en Los Ángeles que poner, sobre un mismo escenario, a Thomas Dolby, Herbie Hancock, Howard Jones y Stevie Wonder. El gancho no era otro que la tecnología rodeando a las estrellas, un elemento que entonces vendía mucho más que éstas, y que por sí solo, era suficiente para captar la atención de millones de freaks (todos hubiésemos caído en la trampa, no lo niegues).

Fíjate en ese círculo fascinante de maquinaria dorada; ahí tenían de todo –piezas muy codiciadas de Moog, Roland, Oberheim, Kurzweil. Era la majestuosidad de la tecnología del momento. Pero lo que realmente marca un gran contraste es ver a esos cuatro pedazos de músicos, ofreciendo un cutre playback de lo más salvaje.

Seguro que hoy, Thomas Dolby no se atrevería a tratar de convencer a nadie de las posibilidades de una Roland TB-303 para disparar samples. Claro que, tampoco osaría volver a dirigir batuta en mano a Stevie Wonder, o ponerse de nuevo una peluca tan ostentosa para sus excelentes conciertos, que por cierto poco tienen hoy de playback.

Es genial pasarse un buen rato en sitios como YouTube, que nos dejan divertirnos con estos guiños del pasado.

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