Los nuevos sintes están hasta en la sopa, pero los instrumentos que rompen barreras no son tan comunes. ¿Habrá tecnologías esperando a ser descubiertas por los desarrolladores?

Si consideras los avances que se han logrado en la tecnología musical de los últimos años, te darás cuenta de que han pasado casi 20 años sin que hayamos conocido un nuevo método de síntesis. Quizá debemos recordar que, si bien los primeros sintes comerciales aparecieron hace casi cincuenta años, pasaron otro par de décadas hasta que los instrumentos digitales suplantaron a los analógicos.

La explosión inicial de los sintes se alimentó de electrones –el voltaje era lo que predominaba en esos días–. Los primeros instrumentos generaban los sonidos filtrando formas de onda, una técnica que se denominó síntesis sustractiva. Sigue leyendo…

La década de los 70 conoció los primeros ataques de la revolución digital. Compañías como Yamaha y Bell Labs trabajaban en métodos de síntesis muy distantes de los conocidos hasta ese momento. Utilizaban, respectivamente, los métodos de síntesis FM y aditiva; el primero conmocionaría la industria en 1983. Yamaha trató de reeditar ese éxito diez años después con los instrumentos de modelado físico, pero se encontró, en ese momento, con la oposición de los amantes de lo retro, que añoraban la simplicidad de los sintes analógicos.

Los poco afortunados interfaces de usuario de los sintes digitales hardware entorpecieron el progreso en la búsqueda de métodos de síntesis más nuevos y avanzados; pero los modernos ordenadores de sobremesa son capaces de llevar las cosas más allá. Las pantallas de gran tamaño permiten un espacio generoso de visualización, pero aún manda la clásica síntesis sustractiva. Muchos instrumentos aditivos y FM han visto la luz –e incluso algunos de modelado físico–, pero parece que los creadores, por el momento, se conforman con «investigar» el pasado.

¿Qué es lo próximo?
Nuestra siguiente pregunta es: ¿cuál será la próxima «gran revolución»? Y con la tendencia natural a quedarnos con lo conocido en vez de aprender algo nuevo, ¿seríamos capaces de adoptar algún nuevo sistema?

Ben Gillet de Camel Audio cree que habrá progreso, pero entiende por qué nos interesan tanto los instrumentos del pasado. «Un sinte sustractivo con varios osciladores, unas cuantas opciones de modulación y buenos efectos, cubre un campo bastante amplio. Y es un simple paradigma al que los músicos están acostumbrados. De todos modos, hay muchas opciones en el campo de la síntesis que aún están por explorar. Sólo tienes que adentrarte un poco en la investigación académica en este asunto para descubrir un sinfín de posibilidades».

Gillet ha explorado alguna de esas opciones: «He realizado investigaciones de procesamiento de diálogo, y he desarrollado técnicas que podrían ser aplicadas de un modo interesante en la síntesis musical. Utilicé algunas de ellas para crear Cameleon 5000, que fue uno de los primeros softsintes en explorar las barreras entre la síntesis y el sampling. Creo que esa barrera es un área rica para futuras exploraciones. El sistema hardware Kyma demuestra de un modo brillante cómo es posible aplicar alguna de las técnicas académicas a la música, aunque su relativa complejidad y su elevado precio no lo hacen accesible a todo el mundo. Con el aumento vertiginoso de la velocidad de procesamiento, se abren un montón de posibilidades para la síntesis con un PC de sobremesa».

Pensamiento positivo
Carla Scarletti, pionero en la síntesis y desarrollador del mencionado sistema Kyma, no duda ante la pregunta de si habrá nuevas formas de síntesis en el horizonte. «En pocas palabras, la respuesta es ¡sí!», nos dice. «Esta mañana estuve trabajando en una variación del morphing espectral que supondrá un gran avance con respecto al enfoque tradicional. También he trabajado en un algoritmo basado en la física, que está casi listo para su comercialización; asimismo, he experimentado con otros que provocan comportamientos caóticos. Cuando te fijas en un algoritmo de síntesis y tratas de comprenderlo, origina ideas para nuevos algoritmos».

«En un meta-nivel, habrá quien sostenga que todos los algoritmos de síntesis son modelos espectrales, modelos físicos o bien consecuencias de una operación matemática abstracta. Las categorías sirven de ayuda para organizar y entender la multitud de algoritmos existentes. Pero eso no significa que no haya nuevos algoritmos de síntesis que esperan a ser inventados. Algunos de los algoritmos más interesantes son de difícil clasificación, ya que serían una combinación de lo abstracto, lo físico y lo espectral. Es lo que me gusta denominar ‘sonido recombinado’ «.

Luigi Felici de NUSofting, está de acuerdo: «Existen tantas combinaciones posibles que creo que se inventarán unos cuantos sintetizadores únicos, que mezclarán las diferentes técnicas». De todos modos, incide en la importancia del control: «No es posible hablar de síntesis sin un interface para su empleo. Continuará la evolución de los controladores para manipular el sonido en tiempo real, y las nuevas formas para controlar el sonido sintetizado determinarán el valor estético del propio sonido –como fue necesario un deslizador para apreciar el barrido del primer filtro analógico–».

Carla añade: «Además del número infinito de algoritmos que aguardan a ser inventados, existen también infinitos modos de controlarlos: controles gestuales, controles de realimentación táctil, funciones extraídas de la salida de audio de los instrumentos acústicos y voces, señales procedentes de electrodos hundidos en el cerebro, mensajes químicos con perfumes bacteriales… como suelo decir en mis seminarios de diseño sonoro, ‘¡el modulador es el mensaje!’ «.

¡Atento!
El futuro de la síntesis, después de todo, está en tus manos. No cabe duda de que los desarrolladores se las ingeniarán para desarrollar herramientas aún más interesantes, para que juguemos con ellas. Pero nuestra tarea es reconocer la revolución cuando aparezca en el horizonte. Y quizá debamos ajustar un poco nuestra percepción, para descifrarla cuando la veamos. Parece que la nueva tecnología de síntesis será una combinación de técnicas que ya tenemos asumidas y de algunas que aún esperan a ser desarrolladas.


SÍNTESIS, UNA CRONOLOGÍA

1863
Herman Von Helmholtz publica En Las Sensaciones Del Tono Como Base Psicológica Para La Teoría Musical, donde describe el sonido como una suma de ondas senoidales

1919
Lev Termen (conocido como Léon Theremin) constuye su ‘Thereminovox’, uno de los primeros instrumentos electrónicos. Más tarde se llamará Theremin

1929
Givelet y E.E. Couplex presentan un sinte en la Exhibición de París de 1929, que usa una tarjeta perforada para controlar las notas y tonos de sus cuatro osciladores

1948
El nuevo estilo musical de Pierre Schaeffer, la «música concreta», debuta en una emisora de radio parisina, y presenta la hasta entonces inédita manipulación de tonos

1953
Louis y Bebe Baron rompen barreras al producir una banda sonora enteramente electrónica para la película Forbidden Planet. Se edita también en formato LP

1959
El sintetizador RCA Mark II se instala en el centro de música electrónica de Columbia-Princeton. Ocupa una habitación entera, pero es muy avanzado para la época

1964
Nace el sintetizador Moog –la síntesis sustractiva va camino de ser un fenómeno popular. Mientras tanto, Don Buchla construye en California su primer sinte…

1967
Iannis Xenakis habla de la síntesis granular en su libro Musiques Formalles. Pasan varios años hasta que la técnica se lanza por completo

1971
Allen Organ Company comienza a experimentar con la generación de sonido digital en sus órganos, dando al mundo un aperitivo de lo que se avecina

1979
Aparece Fairlight CMI. El sampling será en breve una gran industria, para músicos y fabricantes. En ese momento, CMI cuesta un montón de pasta

1981
La leyenda de los sintes, Wendy Carlos, es cautivada por el sinte aditivo Crumar GDS, un prototipo del sinte Synergy, que es algo más simple

1982
Aparece el sinte por tabla de ondas PPG Wave 2.2. Y algunos hasta pueden comprarlo. El resto, se limitan a mirar y escuchar… embobados

1983
La síntesis FM revoluciona la escena musical, gracias al famoso DX7, lo que convierte a Yamaha en el líder de la industria de los sintes

1994
Yamaha lanza el excesivamente caro VL1. Produce emulaciones muy realistas de los tonos acústicos mediante técnicas de modelado físico

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