Vivimos con intensidad estos tiempos del single en plataformas como Spotify, Apple Music, Soundcloud y otras muchas: ¿hay vida aún para el viejo concepto de álbum de artista?

En algún momento de sus vidas creativas, muchos de nuestros lectores han sopesado la posibilidad de poner su nombre en el mercado de los álbumes de música. La cuestión es si hacer tu primer álbum musical sería sensato en estos momentos, porque casi todo el mundo se limita a descargar temas aislados, además de escucharlos vía streaming.

El álbum como concepto referido a su empleo musical, nació por el simple hecho de que los discos para gramófono de 78RPM eran guardados dentro de un libro-carpeta que se asemejaba a un álbum fotográfico. Más tarde, “álbum” se mantuvo para referirse a un Long-Play (LP) de 33RPM que contuviese canciones o música. Y con el paso del tiempo, la clasificación de álbum se aplicó indistintamente para los formatos LP, EP y single.

Lo cierto es que los álbumes de música fueron el estándar de la industria musical durante mucho tiempo. Pero la situación ha cambiado y ahora quizá sólo se debería optar por publicar unos cuantos temas variados… ¿Cuál podría ser un punto de vista equilibrado y realista al respecto?

Sin apresurar conclusiones: los álbumes de música siguen vigentes

En Future Music todavía pensamos que los álbumes de música son muy importantes por varios motivos. Para empezar, si vas a hacer varios temas sin partir de ninguna premisa estilística global, lo más probable es que compongas piezas musicales deslabazadas hasta que un buen día encuentres algo especial. Pero, ¡tardarás mucho tiempo en llegar hasta ese punto!

El formato de álbum aporta un marco de trabajo genérico para tus composiciones, lo que a su vez contribuye a enfocar mejor diversos aspectos de la composición y la producción…

Siempre conviene tener una idea general, a ser posible desde el principio, que aporte una referencia válida para juzgar la calidad y la identidad de tus temas en el contexto típico de los álbumes de música. Además, si todos tus temas comparten un sonido y una calidad similares, será mucho más fácil agruparlos en un álbum que si te dedicas a componer material muy variado.

Por supuesto, cualquier álbum debería ofrecer un cierto grado de contraste, tanto a nivel de timbre como de estilo. Si te dedicas a hacer cosas demasiado heterogéneas, resultará mucho más difícil que firmes un contrato con un sello discográfico –aunque siempre tendrás la opción de publicar por tu cuenta.

El comienzo de un gran proyecto

Una buena estrategia para orientar la creación de un álbum consiste en rescatar un par de tus mejores temas y utilizarlos como base para componer el resto del disco. Así sabrás si sirve algún tema de los que ya tienes, o si necesitas componer otros nuevos. Si haces un proyecto demasiado variado, los críticos de álbumes de música no lo entenderán –aunque detestemos las clasificaciones, conviene que la gente sea capaz de asociar tu trabajo con algún género musical en concreto.

En suma, aunque ahora la gente prefiera descargar o escuchar temas sueltos, el “antiguo” formato de los álbumes de música todavía resulta muy valioso para los artistas. Aporta un marco de trabajo genérico para tus composiciones, lo que a su vez contribuye a enfocar mejor diversos aspectos de la composición y la producción. Además, si procuras tratar de una forma parecida el sonido y el estilo de todos los temas, integrados en un trabajo más global, la masterización resultará mucho más sencilla. ¡Buena suerte!

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